L´atrophie corticale postérieure
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2 Octubre 2009
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20 Agosto 2009

Esquema de las vías del 'qué y del 'dónde' en un primate. (Imagen: 'Nature Neuroscience')
Actualizado martes 26/05/2009
Oír nos proporciona mucha información acerca del mundo que nos rodea. La riqueza de matices que nos proporciona se refleja en la complejidad del sistema auditivo y del procesamiento de las señales en el sistema nervioso. La ciencia lleva décadas tratando de averiguar cómo maneja nuestro cerebro el habla. Un trabajo publicado en 'Nature Neuroscience' confirma la teoría, enunciada hace una década, de que existen dos vías por las que viajan los estímulos.
El habla es una faceta importante del lenguaje. Las regiones cerebrales en las que reside la percepción y la producción del lenguaje están bien definidas desde el siglo XIX. Sin embargo, aunque se ha avanzado desde entonces, nuestro conocimiento sobre el córtex auditivo es mucho menor que el del visual. Hace 10 años se presentó la hipótesis de que tal vez las neuronas que procesan el habla se organizaran de la misma forma que las de la visión, en dos 'canales'.
El estudio del cerebro humano y de otros primates ha permitido constatar esta teoría. En la corteza nerviosa auditiva existen dos vías encargadas de recoger y analizar diferentes aspectos del habla. La del 'qué' y la del 'dónde'. La primera tiene la misión de reconocer las señales auditivas complejas, incluidos los ruidos comunicacionales y su significado (semántica) y la segunda está relacionada con los aspectos espaciales del sonido (localización y movimiento) y en proporcionar retroalimentación durante el acto de hablar.
Anatómicamente, estos canales se disponen de forma distinta. Partiendo del córtex auditivo primario, que está oculto en la cisura de Silvio (el surco lateral del cerebro), los haces pertenecientes a la vía del 'qué' se proyectan hacia abajo y adelante recorriendo el lóbulo temporal. Por el contrario, la vía del 'dónde' parte en dirección ascendente hacia el lóbulo parietal. En ellas, las neuronas se disponen de forma jerarquizada, desde las que realizan tareas más sencillas hasta las más complejas.
Gracias a los trabajos con primates, Josef Rausechecker, de la Universidad de Georgetown, junto con su colaboradora Sophie Scott, del University College London, ha podido confirmar la teoría que él mismo enunció 10 años atrás. Sus investigaciones le han permitido descubrir además que humanos y primates comparten muchas características de su sistema auditivo. "Evolutivamente -señala Rauscheker- el lenguaje debe haber surgido de mecanismos neuronales parcialmente presentes en los animales".
El córtex auditivo primario "presenta en diferentes especies los mismos patrones de jerarquía estructural, mapeo topográfico y corrientes de procesamiento funcional", explica este investigador. "Parece que se han conservado ciertas vías a lo largo de la evolución en humanos y otros primates".
Ambos sistemas, el auditivo y el visual, tienen como misión representar importantes aspectos del ambiente externo. Por eso, "parece razonable asumir que los dos deberían tener al menos algunos principios comunes de organización y operación", explican Andrew J. King, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), e Israel Nelken, de la Hebrew University (Israel) en otro trabajo publicado también 'Nature Neuroscience'.
A pesar de que la estructura de las dos vías es similar en los dos sistemas sensoriales, "el córtex auditivo no es como el visual pero traducido a una modalidad de sonidos", señalan estos investigadores. Lejos de ser así, parece que las funciones que desempeña la corteza auditiva primaria son mucho más complicadas, lo que la asemejaría más a las áreas visuales más complejas.
12 Mayo 2009
Descubren el gen responsable del síndrome de Angelman ![]()
| El síndrome de Angelman es un trastorno del neurodesarrollo asociado al autismo y de los pocos asociados a un único gen |
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Madrid (12-5-09).- Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke y la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos han descubierto cómo un único gen alterado puede causar la forma grave de retraso mental síndrome de Angelman. Los resultados del trabajo se publican en la edición digital de la revista Nature Neuroscience.
Los científicos descubrieron que el gen UBE2A es necesario para que las neuronas del cerebro puedan formarse y ajustar sus conexiones con otras neuronas para almacenar información sensorial. El equipo también descubrió que cuando lossujetos del modelo estudiado eran privados de estimulación sensorial, las conexiones cerebrales se recuperaban, lo que indicaba que podría aplicarse un tratamiento farmacológico o conductual en el futuro.
Los investigadores descubrieron que las células cerebrales en los individuos con síndrome de Angelman carecían de la capacidad de fortalecerse o debilitarse en la corteza cerebral, importante para las habilidades cognitivas.
Los niños con este tipo de trastorno parecen responder con normalidad a los estímulos durante el primer año pero entre los 12 y los 18 meses comienzan a retrasarse en el desarrollo cognitivo y lingüístico normal. Estos niños sólo aprenden dos o tres palabras a lo largo de su vida.
Según explica Ben Philpot, coautor del estudio, "cuando tenemos experiencias, las conexiones entre las células cerebrales se modifican para que podamos aprender. Cuando las conexiones adecuadas entre las células cerebrales se refuerza o debilitan, un proceso denominado plasticidad sináptica, somos capaces de aprender y adaptarnos a un ambiente en continuo cambio".
La incapacidad de las células cerebrales para codificar la información a partir de las experiencias en el modelo animal de síndrome de Angelman sugiere que esta es la base de las profundas dificultades de aprendizaje en estos pacientes.
Los autores no esperaban descubrir que la plasticidad de las conexiones celulares podrían restablecerse en las áreas visuales del cerebro después de cortos periodos de deprivación visual.
"Al mostrar que la plasticidad del cerebro puede restablecerse en el modelo con síndrome de Angelman nuestros descubrimientos sugieren que las células cerebrales en estos pacientes se mantienen con una capacidad latente para la plasticidad. Ahora estamos colaborando para descubrir la forma de aprovechar esta plasticidad latente ya que podría ofrecer un tratamiento, o incluso una cura, para el síndrome de Angelman", añade Philpot.
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8 Mayo 2009
La inhibición de la histona deacetilasa 2 potenciaría el tratamiento de las enfermedades asociadas con el deterioro de memoria, caso del Alzheimer
4 Mayo 2009
In the digital world, it's easier to tell a lie and get away with it. That's good news for liars, but not so good for anyone being deceived.
See also:
Michael Woodworth, a forensic psychologist at UBC Okanagan studying deception in computer-mediated environments, says offering up a fib in person might make you provide certain signals that you're trying to deceive, but lying online avoids the physical cues that can give you away.
"When people are interacting face to face, there is something called the ‘motivational impairment effect,' where your body will give off some cues as you become more nervous and there's more at stake with your lie," says Woodworth. "In a computer-mediated environment, the exact opposite occurs."
The motivational enhancement effect - a term coined by Woodworth and colleague Jeff Hancock from Cornell University - describes how people motivated to lie in a computer-mediated environment are not only less likely to be detected, they are also actually better at being deceptive than people who are less motivated.
When telling a lie face-to-face, the higher the stakes of your deception, the more cues you may give out that you're lying. So, what isn't in a text message may have advantages for a would-be deceiver: text doesn't transmit non-verbal cues such as vocal properties, physical gestures, and facial expressions.
Woodworth's research is very timely as technology and deceptive practices converge.
"Deception is one of the most significant and pervasive social phenomena of our age," says Woodworth. "On average, people tell one to two lies a day, and these lies range from the trivial to the more serious. Deception lies in communication between friends, family, colleagues and in power and politics."
Woodworth began his exploration by looking at how to detect deception in face-to-face environments. But he soon recognized the invasion of information and communication technologies into nearly all aspects of our lives was an opportunity to study how technology affects "digital deception" - defined as any type of technologically mediated message transmitted to create a false belief in the receiver of the message.
"Given the prevalence of both deception and communication technology in our personal and professional lives, an important set of concerns have emerged about how technology affects digital deception," says Woodworth. He points out a growing number of individuals are falling prey to deceptive practices and information received through computer mediated contexts such as the Internet
"By learning more about how various factors affect detecting deceit in online communication, our research will certainly have important implications in organizational contexts, both legal and illegal, in the political domain, and in family life as more and more children go online."
Common threads detected in psychopath texts
Michael Woodworth's research at UBC Okanagan goes beyond deception. He also studies the personality disorder of psychopathy, looking at what secrets can be gleaned from the language used by psychopaths who have killed.
After interviewing dozens of psychopaths and non-psychopaths convicted of murder, Woodworth and colleagues used electronic linguistics analysis to automatically process the interview transcripts, paying attention to the appearance of certain words, parts of speech (verbs, adjectives, nouns), and semantics - for example, looking at how often certain topics came up.
The results were revealing.
"In the transcripts of psychopathic offenders, we found twice as many terms related to eating, and 58 per cent more references to money," says Woodworth. "And the psychopaths were significantly more likely to discuss both clothing and drinking while discussing their homicide, compared to non-psychopathic offenders."
Woodworth has now teamed with noted forensic psychologist and deception researcher Stephen Porter, who joined UBC Okanagan from Dalhousie University last summer, and fellow forensic psychologist Jan Cioe to build a multi-disciplinary forensic science graduate program and research centre at UBC Okanagan.
Bringing together prominent forensic psychologists will benefit both the academic and wider communities, says Woodworth.
"In the back of my mind I'm always thinking ‘how is this going to potentially have some applied value?' whether it be the community in general, or specifically for law enforcement, or by furthering our knowledge within a certain area," he says. "All of these applications ultimately assist with both assessment and treatment."
Lying? The Face Betrays Deceiver's True Emotions, But In Unexpected Ways (Apr. 24, 2008) - How can we tell who's lying, who's not? New research shows that the face will betray the deceiver's true emotion, but not in the stereotypical ways we ... > read more
First Evidence Of Brain Abnormalities Found In Pathological Liars (Oct. 2, 2005) - A USC study found the first evidence of brain abnormalities - specifically in the prefrontal cortex - in pathological liars. While more research is needed, the findings indicate a neurobiological ... > read more
New Interview Technique Could Help Police Spot Deception (June 8, 2007) - Shifting uncomfortably in your seat? Stumbling over your words? Can't hold your questioner's gaze? Police interviewing strategies place great emphasis on such visual and speech-related cues, although ... > read more
New Study Suggests The Stomach -- Not The Heart -- Offers Greater Lie Detection Accuracy (Oct. 31, 2005) - A new study suggests that changes in gastric physiology perform better than standard polygraph methods in distinguishing between lying and telling the ... > read more
A Good Lie Detector Is Hard To Find: 'Spin' And Fact Omission Leave No Neuro-trace (Feb. 19, 2007) - In the not-too-distant future, police may request a warrant to search your brain. This was said only partly in jest by one of the panelists at a Feb. 2 symposium, "Is There Science Underlying Truth ... > read more
Why We Have Difficulty Recognizing Faces In Photo Negatives (Mar. 25, 2009) - Humans excel at recognizing faces, but how we do this has been an abiding mystery in neuroscience and psychology. In an effort to explain our success in this area, researchers are taking a closer ... > read more
Children With Autism Don't Adapt As Readily To Unfamiliar Faces (Sep. 4, 2007) - When it comes to recognizing faces, children with autism aren't as readily adaptable as are normal kids, according to a new article. That's despite the fact that kids with autism can identify ... > read more
Internet May Aid In Treating Panic Sufferers (Nov. 23, 2005) - Internet-based treatments for sufferers of panic disorder may be just as effective as face-to-face methods, a study by Monash University researchers has ... > read more
4 Mayo 2009
Los científicos venían sospechándolo desde hace una década, pero hasta
hoy no contaban con las pruebas, casi definitivas, de que la
narcolepsia es en realidad una enfermedad autoinmune. Esta es, al menos,
la principal conclusión de un estudio liderado por Emmanuel Mignot, de
la Universidad de Stanford (EEUU), que despeja así la incógnita del
origen de un raro trastorno que se caracteriza por sus episodios de
somnolencia irresistible.
El trabajo, que publica hoy la revista Nature Genetics, revela que en
los afectados coinciden determinadas variantes de dos genes que
codifican sendas proteínas que a su vez juegan un papel esencial en
las células del sistema inmune. El primero de estos genes codifica las
proteínas HLA, que ayudan al organismo a identificar proteínas
extrañas. Según los autores del trabajo, la variante hallada
predispone al sistema inmune a atacar las células del cerebro que
regulan el ciclo descanso/vigilia a través de la producción de una
molécula llamada hipocretina.
Sin embargo, hay personas que tienen esta misma variante genética y no
desarrollan la enfermedad, por lo que científicos consideraron que no
podía tratarse de la única causa. Por ello, Mignot y su equipo
siguieron trabajando hasta descubrir que los pacientes presentaban
también una mutación en otro gen, el llamado TCRA, que regula un
receptor presente en la superficie de las células T del sistema
inmune, y que en combinación con las proteínas HLA permite a esas
células identificar y atacar bacterias y virus. En consecuencia, ambas
mutaciones hacen que el sistema inmune ataque a las células
productoras de hipocretina, generando la enfermedad.
27 Abril 2009
AVANCES DE NEUROIMAGEN

Imagen de resonancia magnética de un sujeto con talento matemático (Foto: Laboratorio de imagen Hospital Gregorio Marañón)
Actualizado lunes 13/04/2009 08:33 (CET) ![]()
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MADRID.- Los pacientes que sufren estrés postraumático parecen tener una parte de su cerebro (el hipocampo) algo atrofiada. En el caso de la esquizofrenia, la enfermedad produce un cierto 'adelgazamiento' del lóbulo frontal; mientras que en las fases iniciales del Alzheimer se puede observar otro tipo de alteraciones en zonas relacionadas con la memoria. Éstas son sólo algunas de las pistas que comienza arrojar el campo de la neuroimagen sobre la huella que dejan las patologías mentales en la estructura y las funciones de nuestro cerebro.
El último avance en este campo se ha dado a conocer durante el congreso de la Asociación Mundial de Psiquiatría que se acaba de celebrar en Florencia (Italia). Un grupo de investigadores canadienses ha logrado identificar algunas diferencias en zonas del cerebro relacionadas con la atención y la concentración en varios soldados afectados por trastorno de estrés postraumático tras servir en Iraq y Afganistán.
Y aunque esta primera pista podría servir en el futuro para 'identificar' a los pacientes afectados por esta patología, los avances en el campo de la neuroimagen (un área que dio sus primeros pasos en la década de los setenta) están todavía mucho más cerca de las aplicaciones básicas, de investigación, que de diagnóstico o tratamiento propiamente dichas.
"Cada vez contamos con técnicas más sofisticadas; y aunque no vamos a poder diagnosticar ninguna patología psiquiátrica con estas pruebas de momento, avanzar en el conocimiento del órgano cerebral nos permitirá saber mejor qué está alterado en cada caso", explica a elmundo.es Benedicto Crespo-Facorro, psiquiatra especializado en esquizofrenia del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander.
Para poder 'ver' lo que ocurre en el cerebro prácticamente en tiempo real, los investigadores cuentan con dos tipos de técnicas, estructurales (que ven la parte más física, la anatomía del órgano) y funcionales, que lo analizan mientras realiza ciertas tareas: como el PET o la resonancia magnética funcional.
Esta última, según explica Santiago Reig, del Laboratorio de Imagen del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, "permite comparar qué neuronas están más activas en función del consumo de glucosa que realizan; es decir, dónde hay más flujo sanguíneo". De esta manera, se puede comparar al mismo sujeto en una situación de reposo o ante un estímulo, como una imagen, un recuerdo, o una tarea ("un pianista ejecutando una melodía, por ejemplo"); y ver qué áreas de su cerebro se 'encienden'.
El PET, por su parte, menos extendido para estas pruebas por tratarse de una prueba de medicina nuclear, utiliza la glucosa marcada con un fin muy similar. "Después de media hora en reposo, dejando que el cerebro capte la glucosa [que es al fin y al cabo, energía para las células], se puede ver qué áreas están más activas y comparar a distintos sujetos", explica Reig. De esta manera, por ejemplo, puede verse que un cerebro con esquizofrenia "tiene menos actividad en ciertas áreas de la corteza prefrontal que el de una persona sana; pero mayor dinamismo en la corteza visual".
El segundo tipo de pruebas capaces de 'leer' cambios en el cerebro se denominan estructurales, tal y como aclara Benedicto Crespo-Facorro, miembro de uno de los grupos de investigación del CIBERSAM. "Éstas miden parámetros como el grosor de la corteza cerebral, la integridad de los tractos de sustancia blanca [el cableado cerebral] o el patrón de girificación cortical, es decir, los surcos que dan forma al cerebro", aclara.
"La resonancia magnética anatómica es una especie de radiografía del cerebro para ver, por ejemplo, pérdidas de materia gris", añade en esta línea Reig. Por ejemplo, esta prueba ha permitido observar cierto 'adelgazamiento' en el lóbulo frontal de pacientes con esquizofrenia; "algo que el cerebro parece ser capaz de compensar con un aumento del líquido cefalorraquídeo cortical".
Una idea en la que coincide Crespo-Facorro, que estudia una de las muestras más grandes de pacientes con primeros episodios de esquizofrenia y cuyas conclusiones indican que existen cuatro grandes alteraciones en estos sujetos: "Ya desde el comienzo de la enfermedad existe un aumento de los ventrículos laterales cerebrales, una reducción del tamaño del tálamo y del volumen global del cerebro y un aumento del líquido cefalorraquídeo cortical ".
Precisamente su grupo está siguiendo desde hace ocho años a jóvenes que han sufrido un primer brote psicótico; y trata de investigar si hay alguna correlación entre su evolución clínica y las anomalías anatómicas en su cerebro. O si, por el contrario, el tratamiento que mejora sus síntomas tiene algún reflejo en sus imágenes cerebrales.
Como señalaba el autor del trabajo canadiense sobre estrés postraumático, Florin Dolcos, de la Universidad de Alberta, "este campo está aún en su infancia; pero estos avances abren la posibilidad a que un día podamos ver este tipo de trastornos en el organismo de una manera tan clara como ya hacemos hoy en día con patologías como el cáncer o los problemas de corazón".
27 Abril 2009
AFECTA A LA MORAL Y LA COMPASIÓN

Los cerebros de los participantes en distintas situaciones (Foto: PNAS)
Actualizado martes 14/04/2009 19:15 (CET) ![]()
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MADRID.- El neurólogo portugués Antonio Damasio es considerado el padre de la neurología cognitiva moderna por sus trabajos sobre la relación entre los sentimientos y el funcionamiento del cerebro. La última de sus observaciones en este terreno acaba de publicarse en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' y podría tener implicaciones sobre la moderna (y veloz) cultura de masas que nos rodea.
Imágenes de violencia y sufrimiento en televisión, medios digitales cada vez más veloces y difíciles de procesar, relaciones personales sustituidas por redes sociales como Facebook o Twitter... ¿Cómo podría influir todo esto en las capacidades cognitivas del ser humano? ¿Procesamos de igual manera las emociones cuando éstas nos llegan a través de un formato digital? Sin ser un alegato contra las nuevas tecnologías, el último estudio de Damasio indaga en estas cuestiones.
Las conclusiones de este investigador, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en el año 2005, proceden de un experimento llevado a cabo con 13 voluntarios de la Universidad de Southern California (en Los Angeles, EEUU), donde el científico portugués dirige el Instituto del Cerebro y la Creatividad.
Después de escuchar historias reales que trataban de despertar en ellos sentimientos de admiración y de compasión (tanto en el sentido más físico; como de empatía social) los investigadores observaron qué ocurría en su cerebro mediante imágenes de resonancia magnética funcional. Como destaca Damasio, hasta ahora los estudios cerebrales sobre la compasión estaban limitados a los sentimientos que despierta en nosotros el dolor ajeno; ésta es la primera vez que se extiende este concepto en un sentido más amplio de compasión o empatía social y se aborda además la admiración. "Comprender la biología de estas emociones sociales es muy importante para dilucidar la naturaleza de la moral humana; porque estos sentimientos juegan un importante papel a la hora de guiar nuestro comportamiento hacia los demás", explica a elmundo.es subraya Mary Helen Immordino-Yang, otra de las firmantes.
Los sentimientos relacionados con cuestiones morales y psicológicas (admiración por un buen acto o una habilidad al desempeñar alguna tarea) tardaron más en activarse en el cerebro de los participantes que los relacionados con cuestiones físicas (ante un accidente con heridos, por ejemplo).
Sin embargo, si los sentimientos 'sociales' tardaron alrededor de seis a ocho segundos en surgir (frente a unas décimas de segundo en el caso de reacciones ante estímulos físicos, como el daño ajeno), los investigadores también descubrieron que duraban más tiempo activos en el cerebro de los participantes.
Teniendo en cuenta la rapidez con la que se desarrolla la comunicación en los nuevos medios digitales, al estilo de Twitter, los autores temen que muchas personas no sean capaces de experimentar plenamente emociones relacionadas con los demás. "Para algún tipo de pensamiento, como son nuestras decisiones morales respecto a los otros, necesitamos un tiempo adecuado para pensar y reflexionar", subraya Immordino-Yang.
Aunque Immordino-Yang insiste en que no se trata de culpar a los medios digitales de estos cambios perceptivos, "sino de cómo empleamos estas herramientas digitales". "Me preocupa más", coincide Damasio, "con la abrupta yuxtaposición que se puede encontrar, por ejemplo, en las noticias".
Su trabajo, según concluyen en el propio documento, pone de manifiesto que el cerebro es capaz de distinguir perfectamente las emociones que tienen que ver con las cuestiones físicas que aquellas que suscitan las dimensiones morales o psicológicas de una situación, "y que juegan un papel
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