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Categoría: Neurociencias

17 Abril 2012

EL CEREBRO BILINGÜE - Aprender dos idiomas de forma simultánea determina la morfología cerebral

Flexibilidad cognitiva

Diferencias en la circunvolución frontal inferior en un cerebro monolingüe (en rojo) y en un bilingüe (azul). | BRAINGLOT

Diferencias en la circunvolución frontal inferior en un cerebro monolingüe (en rojo) y en un bilingüe (azul)

"Las personas bilingües utilizan más áreas cerebrales en una tarea lingüística, sobre todo del lado izquierdo del cerebro (el relacionado con el lenguaje) y de algunas del derecho. Es un procesamiento menos eficiente pero no menos eficaz, es decir, lo hacen igual de bien que los monolingües pero para ello necesitan emplear más áreas de su cerebro. Esto podría significar algún tipo de pequeñísimo enlentecimiento a la hora de manejar el lenguaje. Pero la parte positiva es que los bilingües tempranos al pasarse todo el día cambiando de lenguaje, tienen entrenadas capacidades cognitivas no lingüísticas, en concreto en las funciones ejecutivas, quesirven para adaptarse a los cambios de tareas variadas. Se podría decir que en estas tareas son mejores. Nosotros aportamos la base visual de por qué son más eficaces y hemos visto que es porque utilizan otras áreas cerebrales distintas a los monolingües", apunta Ávila.

Ellen Bialystok y Michelle Martin, dos expertas en bilingüismo, explican en un artículo, publicado 2004 en la revista 'Developmental Science', que "el bilingüismo precoz modifica y mejora en los niños el desarrollo del control de la atención mientras que tiene poco impacto en cómo se analizan las representaciones". Pero, como recoge en otro trabajo publicado hace dos años en la revista de la 'Asociación para la Ciencia Psicológica', "las personas que hablan dos idiomas tienen menor competencia en el lenguaje formal".

Como apunta Albert Costa, coordinador del grupo de Investigación en Producción del Habla y Bilingüismo, de la Universitat Pompeu Fabra, y también integrante del proyecto español, "son las dos caras de una moneda. A la hora de producir lenguas parece que los bilingües son más lentos y tienen con más frecuencia una mayor dificultad para encontrar la palabra deseada, es lo que se denomina tener la palabra en la punta de la lengua. Además, poseen un menor vocabulario, aunque cuando se tienen en cuenta las dos lenguas el número de palabras que conocen es superior en comparación con una persona monolingüe. Pero esto es algo lógico, es como quien juega sólo al tenis y el que juega al tenis y al pádel, el primero será mejor en tenis pero el segundo sabrá manejarse en los dos juegos", explica.

Las divergencias en la flexibilidad cognitiva no son "diferencias brutales, si no todo el mundo estaría dominado por los bilingües. En cuanto al manejo del lenguaje, esa mayor lentitud a la hora de encontrar la palabra correcta es de milésimas de segundo, mientras la persona habla no se nota que tiene otras lenguas tocándole las narices y que su cerebro tiene que estar eligiendo constantemente el idioma con el que tiene que hablar", señala Sebastián-Gallés.

 

El lenguaje en los bebés y en los ancianos

Lo que sí que parece es que las ventajas del bilingüismo se notan más en los niños pequeños y en los ancianos. "El área prefrontal es la parte del cerebro que se termina de desarrollar más tarde en la vida, lo hace en la adolescencia tardía, y es de las primeras que se nos fastidia, entre los 30 y 40 años. Como los bilingües la tienen más entrenada, eso hace que se les acelere el desarrollo y parece que previene o frena la aparición de los síntomas de deterioro", detalla esta psicóloga. Aunque como apunta Costa, "hay que ir con cuidado en relación con las demencias, porque hay pocos estudios sobre el tema.

'Utilizar dos idiomas contribuye al concepto de reserva cognitiva'

Parece que la gimnasia mental de aprender y utilizar dos idiomas contribuye al concepto de reserva cognitiva, es decir, que a igualdad de daño cerebral en una demencia o en el Alzheimer hay gente que tiene menos síntomas. Ojalá hubiera más datos en este sentido. En España se podría hacer un estudio epidemiológico serio, pero como el bilingüismo es un tema sensible políticamente hablando no hay interés en este sentido".

Otra rama de investigación es aquella destinada a conocer las diferencias que se dan a una edad muy temprana. "Nosotros no trabajamos mucho con bebés, pero sí hay estudios sobre el tema. Se sabe que en los primeros meses no se puede distinguir entre dos lenguas pero, a los cuatro meses, un niño sí puede diferenciar entre catalán y castellano. También, a los ocho meses, los bebés bilingües pueden notar las diferencias, por ejemplo, entre español y francés, simplemente viendo dos personas hablar, sin escucharlas, mientras que un monolingüe es incapaz de hacerlo", afirma Sebastián-Gallés.

En sus trabajos, también han comprobado, mediante resonancia magnética funcional, que aunque uno aprenda dos lenguas desde el nacimiento, siempre hay una que va a funcionar como dominante, y que será aquella a la que más esté expuesto el bebé (normalmente la lengua de la madre). "Esto sólo se ve con técnicas muy finas, porque hay diferencias muy pequeñas, tanto que la propia persona no se da cuenta de que maneja mejor una que otra", aclara esta psicóloga.

El aprendizaje de una segunda lengua

Además de llegar a entender los beneficios que genera el bilingüismo en la función ejecutiva, otra rama de estudio del proyecto BRAINGLOT es conocer por qué cuesta tanto aprender un segundo idioma pasada una edad. "Nuestra tarea es investigar, qué cosas que son distintas de una lengua a otra son las que van a ser más fáciles de aprender y cuáles más difíciles", explica Itziar Laka, profesora de lingüística de la Universidad del País Vasco e investigadora principal Elebilab, grupo que forma parte del proyecto.

'Todo el retrato completo nos hace comprender mejor la naturaleza del lenguaje'

Esta experta analiza las señales cerebrales de las personas cuando escuchan en un idioma algo mal (cuando se produce una violación sintáctica) y su manera en que el cerebro codifica eso. "Hay una cosa que la gente no se da cuenta: Se cree que el lenguaje es algo cultural pero no es así, es una función cognitiva. Si la segunda lengua es muy distinta, el patrón cerebral será diferente en una persona bilingüe que en una nativa. Pero también estudiamos qué aspectos de la lengua están representados de la misma manera en el cerebro de los dos", aclara.

Laka insiste en que la información que se consigue estudiando el cerebro de una persona que habla dos idiomas es mucho más rica que la que se logra analizando el de alguien nativo. "Todo el retrato completo nos hace comprender mejor la naturaleza del lenguaje", afirma. Esta especialista evalúa a personas de unos veintitantos años que aprendieron euskera con cuatro o cinco años. "Pensábamos que no íbamos a encontrar diferencias entre ellos y los nativos, pero no ha sido así. A los cuatro años, la primera lengua ya ha ocupado un espacio prioritario en el cerebro, y la segunda tiene que luchar por su espacio".

Pero también se sabe que como se realiza menos esfuerzo con el primer idioma, el tejido cerebral implicado en su uso es menor. De hecho, varios estudios muestran que existen diferencias en la densidad de materia blanca entre las personas bilingües y las que sólo hablan un idioma. "A mayor mielina mayor rapidez de procesamiento. Los cambios no sólo son funcionales sino estructurales. Lo importante es determinar que un aprendizaje externo conforma una morfología cerebral", señala Costa.

El grupo vasco también analiza el efecto que tiene la ergatividad, es decir, "el euskera como las lenguas mayas, el georgiano o el tibetano, es una lengua ergativa y tiene una manera de marcar los sujetos y los objetos distinta a la de las lenguas nominativas como son todas las latinas. Esto se ha considerado una división psicológica. También miramos aspectos como la concordancia verbal que en castellano sólo es con el sujeto, mientras que en euskera es con el sujeto, el objeto y el dativo. Y ahí vemos que cuando tienes concordancia en tu lengua nativa, puedes usar ese recurso para la segunda lengua".

Un aprendizaje individual

En definitiva, lo que pretenden estos investigadores es hacer un mapa de las cosas que son distintas en la lengua y, cuando ésta no es nativa, cómo se representa en el cerebro. "Hemos intentando completar el mapa en la franja de los cuatro-cinco años para saber cómo se va colocando la segunda lengua en el cerebro cuando se aprende a esa edad. Pretendemos tener una base empírica sólida y seria de qué cosas son difíciles y fáciles para aprender una lengua", explica Laka.

"Mientras en las lenguas nativas todos somos igual de buenos, sólo hay diferencias por la educación, en las segundas lenguas no todo el mundo es igual. Hay evidencias que sugieren que determinadas maneras de aprender una lengua son más validas para unas personas que para otras. Quizás en un futuro podamos predecir, según el tipo de persona que seas, la manera de aprendizaje que requieres", aventura Laka.

Porque un objetivo a largo plazo es que este conocimiento sirva para ayudar a aprender una segunda lengua de manera más eficiente. "Pero esto sólo se podrá hacer cuando sepamos mucho más sobre este tema", explica esta investigadora que también señala la falta de recursos a un año vista. "El proyecto nació con el compromiso político de que los recursos que íbamos a tener no se iban a terminar finalizados los cinco años, sino que tendría continuidad. Pero eso ha cambiado. Es verdad que la situación económica también lo ha hecho, pero es una pena que en un país ideal para estudiar el bilingüismo no se pueda hacer. No es un problema de recursos humanos sino de estabilidad e infraestructura para hacer ciencia".

 

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6 Junio 2011

PREMIOS PRÍNCIPES DE ASTURIAS POR ESTUDIOS CEREBRALES

Un reconocimiento a la neurobiología moderna

  • Los especialistas se felicitan por el Premio Príncipe de Asturias de Ciencia 2011
  • Altman, Álvarez-Buylla y Rizzolatti han revolucionado el estudio del cerebro

Durante décadas, uno de los pilares básicos de la neurobiología fue la incapacidad de las células nerviosas de regenerarse. Pero los trabajos de Joseph Altman, primero, y de Arturo Álvarez-Buylla, más tarde, han derribado este dogma y han abierto una nueva ventana al estudio del cerebro. El Premio Príncipe de Asturias ha reconocido su crucial aportación a este campo, junto a la labor de Giacomo Rizzolatti, descubridor de las neuronas espejo.

"El premio es absolutamente merecido, en tanto que [los premiados] han cambiado el paradigma de la neurociencia moderna", explica el doctor Juan Barcia, jefe del servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico de Madrid.

"Que las neuronas eran incapaces de regenerarse era prácticamente un dogma", explica este especialista que ha trabajado un mes con el mexicano Álvarez-Buylla. "Su descubrimiento de las células madre neurales da pie a diseñar estrategias de 'reparación' impensables hasta ahora", añade. Y aunque fue Altman el primero en sugerirlo ("en los años sesenta se rieron de él"), Álvarez-Buylla es quien ha abierto la puerta a la posibilidad de emplear este conocimiento de manera clínica.

"A finales de los 80, Arturo [Álvarez-Buylla] empezó a plantearse que había que indagar más en la neurogénesis adulta en humanos", explica José Manuel García Verdugo, catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Valencia, que es coautor de más de 60 estudios con el mexicano.

Su investigación -que desarrollan juntos desde mediados de los 90- "fue el golpe de gracia porque ha demostrado la existencia de las células madre neuronales, ha determinado dónde están y, además, ha identificado las señales que actúan sobre ellas y los canales que siguen", destaca García Verdugo.

Regeneración, envejecimiento y tumores

Antes, "se pensaba que las células madre eran cosa de embriones", indica por su parte el doctor Jorge Matías-Guiu, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), "pero con su descubrimiento en el cerebro adulto Altman y Álvarez-Buylla abrieron la puerta a la neurogénesis adulta; un campo con enorme futuro". En el caso del investigador de origen asturiano, explica Matías-Guiu, estos conocimientos también se están aplicando al terreno de los tumores cerebrales: "Existe la hipótesis de que los gliomas no tienen su origen en las células neurales adultas, sino que son un tumor originado en células madre cerebrales".

Como resume García Verdugo, "la relevencia de estos trabajos es triple. Por un lado, está la capacidad regenerativa de las células madre, por otro, su implicación en la aparición de tumores cerebrales y, además, que su agotamiento parece estar relacionado con el envejecimiento".

A pesar de los grandes avances en el conocimiento de estas células madre, "aún estamos en los primeros compases", asegura el investigador valenciano. Pero, "el día que aprendamos a hablar con ellas, muchas enfermedades serán, probablemente, un problema mucho menor".

Juan Barcia coincide con esta idea: "Ahora que sabemos que por algún motivo el cerebro reprime ese mecanismo normal de regeneración de las células neurales, podemos intentar facilitar esa regeneración para tratar patologías como el ictus, el Parkinson o el Alzheimer". "Igual que el XX fue el siglo de la física, el XXI será sin duda el de las neurociencias", apunta Constantino Sotelo, neurocientífico del Instituto de Neurociencias de Alicante, que conoce personalmente a los tres premiados.

Aunque alaba la trayectoria de todos ellos, asegura no comprender por qué la candidatura agrupaba sus investigaciones. "Los trabajos de Altman y Álvarez-Buylla sí tienen puntos en común, pero Giacomo Rizzolatti ha aportado avances importantes en un área distinta de la suya", señala.

De hecho, considera que el premio también debería haber reconocido la labor del neurocientífico de la Universidad Rockefeller (EEUU) Fernando Nottebohm, cuyo papel para probar definitivamente la existencia de la neurogénesis "ha sido fundamental".

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28 Febrero 2011

Bebés, idiomas y gestos

Los bebés de cuatro a seis meses distinguen los idiomas por los gestos

El vídeo en francés que vieron los bebés. (Cortesía de 'Science')

Con el propósito de ahondar en los mecanismos que rigen el aprendizaje del lenguaje, un equipo de neurocientíficos ha sometido a un grupo de bebés a un curioso experimento. El resultado: los bebés de cuatro a seis meses distinguen los idiomas por los gestos.

Los investigadores, dirigidos por Whitney M. Weikum de la Universidad de British Columbia, en Vancouver (Canadá), mostraron a 36 bebés vídeos silenciados de adultos bilingües pronunciando frases en inglés y en francés. Las cintas duraban como máximo 16 segundos y se detenían si el niño dejaba de prestarle atención más de dos segundos. Cada vídeo contenía a una persona que decía una única oración del libro 'El Principito'.

El equipo, que incluye investigadores españoles de la Universitat de Barcelona y del Institut Català de Recerca i Estudis Avancats (ICREA), compararon a bebés que vivían en un entorno monolingüe (inglés) con los que lo hacían en uno bilingüe (inglés y francés) de seis a ocho meses de edad. Los resultados del experimento indican que entre los cuatro y seis meses los bebés pueden distinguir sólo con estímulos visuales entre su lengua nativa y otra. Sin embargo, esta habilidad disminuye a partir de los ocho meses aproximadamente.

De los seis a ocho meses, un bebé está asimilando información y moldeando su cerebro para comprender la lengua que en un futuro hablará y utilizará como propia. Escuchan ritmos y patrones que unos meses más tarde utilizarán para expresarse. Por eso, la exposición de los bebés a estímulos visuales y auditivos es fundamental para que perciban una lengua como nativa, así como la música y las caras.

Participante. (Foto: Science)

Participante. (Foto: Science)

Se sabe que los bebés pueden distinguir diferentes lenguas por el sonido, pero hasta ahora no se había estudiado el papel de los estímulos visuales en este proceso de aprendizaje. Los científicos midieron el tiempo que los niños miraban la pantalla del televisor ya que, según explican en el estudio, a esa edad los bebés permanecen mirando durante un periodo más largo cuando se trata de algo desconocido para ellos. De acuerdo con lo observado, durante esos meses el cerebro también aprende a correlacionar caras con lenguaje. Prestan atención a las formas y el ritmo con que se mueve la boca del que está hablando.

Algo que sorprendió a los científicos es que los bebés bilingües conservaron su capacidad para distinguir idiomas por los gestos cuando superaron los ocho meses de edad. Lo más posible, según explican, es que los niños que se crían en un ambiente monolingüe pierden esta capacidad porque no la necesitan. Sin embargo, los bilingües conservan esta habilidad para discriminar entre los diferentes idiomas.

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30 Agosto 2010

NOVEDAD EN NEUROIMAGEN

 

Para la investigación del cáncer

Una nueva técnica ofrece mejores imágenes del cerebro

Investigadores suizos han desarrollado un nuevo tipo de radiografía capaz de estudiar el tejido cerebral con mayor nivel de detalle y sin contrastes.

Profundidades del cerebelo

La materia blanca (en naranja) se distingue de los dos tipos de materia gris (en azul, la capa granulosa; en amarillo, la capa molecular). Incluso los vasos sanguíneos (en rojo) y las distintas células (imagen inferior) son claramente visibles.

Investigadores de la Universidad de Basilea (Suiza) han sido capaces de ver el cerebro humano como nunca antes gracias a un nuevo tipo de radiografía que permite incluso observar ciertas células sin recurrir a un contraste. La nueva técnica podría ayudar a diagnosticar mejor patologías como el cáncer.

Una investigación financiada por el Fondo Nacional Suizo (FNS) y dirigida por Bert Müller, del Centro de Ciencia de los Biomateriales de la Universidad de Basilea han sido capaces de captar imágenes radiográficas que no sólo permiten diferenciar los tejidos blandos del cerebelo sino incluso las células. Hasta ahora, sólo la tomografía computarizada permitía apreciar los tejidos blandos, pero no con un nivel de detalle celular. El hallazgo se publica en Journal of the Royal Society Interface.

Con la nueva técnica, los vasos sanguíneos son visibles, la materia blanca y los diferentes tipos de materia gris pueden distinguirse claramente unos de otros, y las células de Purkinje se aprecian sin dificultad. Es la primera vez que se pueden ver células del cerebro en una masa de tejido de un centímetro sin utilizar ningún contraste.

Müller aclara que ese tipo de análisis no será posible en pacientes vivos, ya que la dosis de radiación necesaria es tan elevada que resultaría peligrosa. Pese a todo, la técnica tiene aplicaciones médicas interesantes. De hecho, Müller ya colabora con EPF Zurich para detectar hasta los vasos sanguíneos más pequeños de tumores cancerosos. Esto podría ayudar a comprender cómo crecen los tumores y, por tanto, como puede detenerse su progresión.

 

 

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17 Junio 2010

Esclerosis múltiple y memoria

EN ENFERMOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE

La pérdida de memoria sí se puede frenar

  • Estar mentalmente activo mantiene la 'reserva cognitiva' en estos enfermos

(Ilustración: Oscar Samarría)

Actualizado martes 15/06/2010  P.MATEY

MADRID.- Nadie pone en duda que seguir una vida mentalmente activa protege de la pérdida de memoria y del deterioro cognitivo en personas sanas y enfermas. Sin embargo, para los afectados de Esclerosis Múltiple (EM) haberla ejercitado y seguir manteniéndola puede ser determinante a la hora de retrasar la pérdida de recuerdos. Un estudio confirma que los enfermos que 'ejercen' su mente están más protegidos contra la pérdida de memoria y las dificultades de aprendizaje que con frecuencia se asocian a la enfermedad.

Tal y como recuerda Charo Blasco, neuróloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, "el deterioro cognitivo en pacientes con múltiple es un hecho conocido, aunque no siempre bien cuantificado. Hay estudios que hablan de una prevalencia de este deterioro van del 45% al 70%. Esta nueva investigación no es más que la constatación mediante un pequeño ensayo clínico de un hecho conocido y evidenciado en otras formas de demencia, como el Alzheimer".

El conocimiento de esta realidad ha llevado ya a asociaciones de enfermos españolas a ofrecer talleres para 'preservar' la memoria. Es el caso de la Asociación Balear de Esclerosis Múltiple (ABDEM). Enric Brunet, miembro de la misma, aclara a ELMUNDO.es "que desde el inicio de la creación de la asociación contamos con un programa de neurorehabilitación que bien se realiza en grupos o de forma individualizada, si el enfermo está muy afectado. El objetivo es ayudar al mantenimiento de las capacidades mentales para lograr la funcionalidad en la vida cotidiana".

La prueba

La nueva investigación, publicada en el último 'Neurology' , ha sido llevada a cabo por James Sumowski, del Centro de Investigación de la Fundación Kessler, en New Jersey (EEUU), y su equipo. Los científicos contaron con la participación de 44 enfermos de EM, con una media de edad de 45 años, que padecían la enfermedad desde hacía 11. Así, y en todos ellos, midieron el 'enriquecimiento' verbal, obtenido generalmente a través de actividades que implican la lectura y la educación. Asimismo, y en todos ellos, se midió la atrofia cerebral mediante pruebas de imagen con Resonancia Magnética (RM).

El estudio encontró que aquéllos con un estilo de vida mentalmente activo obtenían una buena puntuación en las pruebas de aprendizaje y de memoria, incluso a pesar de tener mayor daño cerebral asociado a la enfermedad. La prueba consistió en conceder a todos los participantes hasta 15 intentos para aprender una lista de 10 palabras, y se les pidió recordarla a los 30 minutos. Entre las personas con estilos de vida activos mentalmente, tanto el aprendizaje de las mismas como su recuerdo fue similar en los que tenían mayor cantidad de daño cerebral (observado en la RM) como en los que poseían menos zona cerebral 'perjudicada'. De hecho el recuerdo o a la hora de declinar las palabras se redujo tan sólo en 1%. Por el contrario, y en comparación con ellos, aquéllos que no ejercitaron su mente, tuvieron un aprendizaje más lento y la enumeración de las palabras se redujo en un 16%.

"Muchas personas con EM luchan contra los problemas de aprendizaje y memoria. Este estudio muestra que un estilo de vida activo mentalmente podría reducir los efectos nocivos de daño cerebral en ambas capacidades. Es decir, el aprendizaje y la capacidad de la memoria sigue siendo bastante bueno en las personas con estilos de vida enriquecedora, aunque se produjera una gran cantidad de daño cerebral. Por el contrario, las personas con estilos de vida cognitivamente pasivos eran más propensos a sufrir los problemas de aprendizaje y memoria", aclara el autor principal de la investigación.

A lo largo de la vida

Para la doctora Blasco, "es un hecho conocido hace mucho tiempo y no sólo en estos pacientes sino en todos. Hay un mecanismo llamado reserva cognitiva que no es más que que las personas con un mayor nivel educacional, un mayor nivel intelectual o un mayor ejercicio del mismo toleran mejor (sobre todo en fases iniciales) el deterioro cognitivo. Cuanto mejor entrenado haya estado el cerebro, cuanto mayor sea el número de conexiones neuronales y habilidades intelectuales se hayan desarrollado a lo largo de tu vida, en el momento de aparecer un déficit puedes responder mejor o durante más tiempo en comparación con el que no ha hecho nada de eso".

De la misma opinión se muestra Purificación de Castro, neurológa de la Clínica Universidad de Navarra: "La hipótesis del trabajo de Sumowski es por tanto válida y muy interesante. Ha sido aplicada sobre todo en enfermos de Alzheimer y es uno de los objetivos de los centros de día, lograr que los pacientes estén convenientemente estimulados. En el campo de la esclerosis múltiple se ha trabajado menos, pero por analogía, se ha empezado a aplicar y en algunas de las unidades de esclerosis múltiple hay programas de estimulación cognitiva para los pacientes afectados intelectualmente".

Y aconseja: "Evidentemente, no todos los enfermos de EM van a tener problemas cognitivos, pero resulta muy apropiado plantear en los primeros años del diagnóstico, a personas muy jóvenes y sin problemas cognitivos, la conveniencia de desarrollar un estilo de vida en el que hábitos como la lectura, resolución de problemas, actividades sociales creativas, tengan un papel predominante junto a una actitud mental positiva y esperanzada, sabiendo que pueden hacer algo para 'defenderse' de alguno de los riesgos de su enfermedad.

 

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30 Marzo 2010

Dios y el cerebro

NEUROCIENCIA Y RELIGIÓN

Buscando a Dios en los confines del cerebro

  • Un estudio aporta nuevas pruebas de las bases neurobiológicas de la espiritualidad
  • Algunas lesiones cerebrales conducen a un aumento de los sentimientos trascendentales

 

Actualizado miércoles 10/02/2010

MADRID.- Un equipo de científicos italianos ha hallado una nueva evidencia de que la espiritualidad humana tiene una base neurobiológica y está ligada a la actividad de áreas concretas del cerebro. Para demostrarlo, estudiaron la religiosidad de distintas personas con tumores cerebrales antes y después de operarles.

 Las lesiones que produjo la cirugía condujeron a un aumento del sentimiento de autotrascendencia -que reflejaría algo así como una menor conciencia de uno mismo unida a la mayor capacidad de sentirse parte integral del universo- sólo en algunos pacientes. Concretamente, en aquéllos cuyos tumores estaban localizados en determinada región cerebral (parietal posterior).

El estudio, publicado en la última edición de la revista 'Neuron', confirma que la inclinación natural de los seres humanos hacia lo espiritual puede ser localizada y analizada científicamente. Este floreciente campo de estudio despierta por igual pasiones y fobias.

Existe una corriente de pensamiento, la 'neurociencia no materialista', que percibe estas investigaciones como un intento de reducir las creencias religiosas a algo puramente biológico, desterrando para siempre la existencia del alma.

En términos filosóficos, los resultados del estudio podrían interpretarse de dos maneras distintas. Por un lado, si hay un 'lugar' dedicado a la espiritualidad en el cerebro, cabe pensar que la religión tiene una explicación biológica y, por lo tanto, se puede dudar de la existencia de Dios. No obstante, también puede argumentarse que el hecho de que nuestro organismo esté preparado de forma innata para albergar sentimientos trascendentales es una prueba de que éstos surgen por algún motivo y Dios está detrás de todo.

¿Qué piensan los autores de la nueva investigación sobre esta cuestión? Uno de ellos, Cosimo Urgesi, del Departamento de Filosofía de la Universidad de Udine (Italia), aclara a EL MUNDO.es las posibles implicaciones teológicas de su investigación: "El avance del conocimiento sobre cómo procesa nuestro cerebro los fenómenos espirituales no proporciona ninguna información sobre su existencia".

Urgesi explica que la constatación de que ciertas lesiones cerebrales modulan la autotrascendencia "podría sugerir interpretaciones metafísicas completamente divergentes". "Y esta es la mejor prueba de que nuestro estudio está relacionado con la neurociencia, y no con la teología", añade.

El autor señala el verdadero interés de su trabajo: "La espiritualidad es una función compleja intrínseca de la naturaleza humana y los avances en las técnicas de neuroimagen permiten explorar sus fundamentos neurales". Se trata, pues, de ampliar los horizontes del conocimiento en un área que hasta hace poco se consideraba totalmente vedada a la investigación empírica.

Pero aún se puede extraer otra finalidad de carácter más práctico: el tratamiento de algunas enfermedades mentales. Puesto que los sentimientos religiosos constituyen una parte fundamental de nuestra forma de ser y se acaba de comprobar que pueden ser modificados mediante lesiones cerebrales, se abre una vía para el tratamiento de los trastornos de la personalidad. Eso sí, con métodos menos agresivos que la cirugía; por ejemplo, mediante estimulación magnética.

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21 Febrero 2010

Aprender cambia la estructura cerebral

A diferencia del cerebro de los animales, que viene con conocimientos "de fábrica", el del ser humano nace vacío, pero con una fascinante y única propiedad: la plasticidad. Nuestro cerebro está hecho para cambiar, para reconfigurarse a cada instante y adaptarse al entorno. Y es nuestra herramienta secreta para aprender toda la vida.

Hasta hace apenas 30 años, se creía que los seres humanos nacíamos con un número determinado de neuronas, que se estimaba alrededor de los cien mil millones; que durante la infancia nuestro cerebro se formaba, maduraba y que a partir de los 40 años de edad, empezaba a deteriorarse irremediablemente, lo que nos imposibilitaba aprender nada nuevo. Sin embargo, durante la última década, el desarrollo de nuevas técnicas de imagen de resonancia magnética, que permiten escanear la actividad cerebral de una persona a lo largo del tiempo, ha permitido ver que, al contrario de lo que se pensaba, el cerebro sigue desarrollándose toda la vida.

Así al irnos haciendo mayores nos salen las primeras canas, las primeras arrugas; puede que nos cansemos mucho más al subir las escaleras, que durmamos menos, pero podemos seguir aprendiendo, porque nuestro cerebro viene preparado de serie para ser educado durante toda la vida.

El cerebro es cambiante. Es cierto que nacemos con un número determinado de neuronas y que se van muriendo a medida que nos hacemos mayores (se especula que a razón de 1.000 al día). Que las células se "suiciden" es, en muchos casos, una garantía de supervivencia; por ej, un buen número de células tiene que suicidarse durante la formación del feto para que este se forme correctamente, como las que unen todos los dedos de la mano; de no ser así, tendríamos membranas, como los patos, y no podríamos ni tocar el piano ni coger un bolígrafo ni teclear en un ordenador.

En algunas regiones, como el hipocampo, se ha visto que incluso pueden crearse nuevas neuronas.Y los neurocientíficos también han descubierto que no es tan importante la cantidad de células cerebrales como las conexiones que se establecen entre ellas, las sinapsis. Y estas sí se crean, se renuevan y se densifican, por lo que aunque tengamos 60, 80 o 100 años, podemos aprender a tocar el piano, un nuevo idioma o lo que deseemos.

"Esta máquina que tenemos todos dentro de nuestra cabeza está diseñada para cambiar. Nos confiere la capacidad de hacer cosas mañana que no podíamos hacer hoy y cosas hoy que ayer no podíamos hacer", explica Michael M. Merzenich, un prestigioso neurocientífico, profesor emérito de la Universidad de California, en San Francisco, experto en aprendizaje. Nuestros cerebros tienen la fascinante capacidad de modificarse físicamente; de reconfigurarse para adaptarse al entorno y las circunstancias cambiantes. Eso es la plasticidad cerebral, una cualidad fascinante y única del cerebro humano.

De forma instintiva y sin esfuerzo, a cada instante, aprendemos cosas nuevas. Con sólo estar aquí sentados, leyendo esto, nuestro cerebro está escaneando y registrando todo lo que nos rodea, obteniendo información que almacenará para después, en caso necesario, recuperarla y usarla. "No es estático, sino que responde a los cambios y a nuevos aprendizajes durante toda la vida", indica la neurocientífica Sarah Blakemore, del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres. Aunque cómo ocurre eso y por qué es una cuestión mucho más profunda y complicada, y es lo que estudia la neurociencia actual. Saberlo abriría las puertas a hallar soluciones para personas con alguna deficiencia, como sordera o ceguera, o que han sufrido daños tras un accidente o un infarto cerebral y han perdido funciones. 

"Si cogiéramos a un niño actual y lo pusiéramos en la edad de piedra no aprendería nada. Ni Einstein hubiera sido Einstein así", asegura Javier de Felipe, neurobiólogo del Instituto Ramón y Cajal, del CSIC, que estudia con su equipo la neocorteza, la estructura que recubre el cerebro y que es la parte del sistema nervioso más propiamente humana. "Nuestro cerebro no ha evolucionado durante miles de años, sigue siendo el mismo que el de nuestros antepasados. Lo que hace que avance es la evolución cultural, no la biológica. Vemos, aprendemos, copiamos y avanzamos".

Para Michael Merzenich, "cada uno tenemos un set de habilidades y capacidades adquiridas que se derivan de nuestra plasticidad, la adaptabilidad de esta increíble máquina de cambios que tenemos en la cabeza. Pero esas habilidades y capacidades individuales están muy influidas por nuestro entorno y eso tiene que ver con la cultura contemporánea".

Y es que, a diferencia de los animales, que nacen con conocimientos de fábrica, nosotros lo hacemos vacíos, pero con la capacidad de aprender. Sin embargo, no podemos hacerlo solos, sino que necesitamos vivir en sociedad. En 1996 se descubrió que teníamos unas neuronas situadas en la parte frontal del cerebro encargadas de registrar las acciones de los otros y de repetirlas; se activan al observar acciones, emociones y sentimientos en los demás, por lo que son esenciales para interactuar con otras personas, entenderlas y, sobre todo, para aprender. "Somos cerebros sociales, necesitamos estar en contacto con otros cerebros para desarrollarnos", -asegura Sarah Blakemore, de la Universidad de Londres-. Si miramos a los bebés, veremos que pueden hacer pocas cosas, pero su cerebro es como una esponja, que retiene información y empieza a llenarse y a aprender; pero para eso necesita que otras personas le enseñen. Estudios realizados con bebés demuestran que aprenden mucho más si ven a personas de carne y hueso que si se les ponen grabaciones de audio o vídeos".

En el laboratorio, los científicos tratan de ver qué pasa con el cerebro cuando se adquiere un conocimiento nuevo. Cada cosa nueva que aprendemos, ya sea una canción, un pase de baile, una palabra o una ecuación matemática, comporta cambios físicos constatables en nuestro cerebro. Es lo mismo que ocurre cuando practicamos un deporte. Basta pensar en el brazo derecho del tenista Rafa Nadal. La materia gris se puede encoger, si no la usamos demasiado, o todo lo contrario, densificarse, crecer. Los cambios físicos explican cada conocimiento adquirido pero también los despistes. Que nos olvidemos del nombre de una persona o de cómo se llega a tal sitio puede reflejar que hay algún conexión dañada..

Investigaciones recientes demuestran que, con las circunstancias adecuadas, el cerebro adulto también puede aprender, aunque la maquinaria se deteriore con la edad y sea menos maleable que la de un niño, por lo que cueste más asimilar cosas nuevas. Según  Merzenich. "Hay cosas que podemos hacer para dar cuerda de nuevo a la maquinaria y que no se pare", afirma este neurocientífico, que ha fundado una empresa, Posit Science, en la que un equipo de expertos parte de los últimos avances en ciencia para crear software de formación cognitiva, programas de ejercicios mentales, para activar la mente(www.positscience.com). .

" Úsalo o piérdelo"El cerebro no es como los ordenadores, a los que les introduces información y ya está, y esa información se mantiene para siempre almacenada en el cerebro sin usarse. Nuestra mente es como un músculo: hay que ejercitarla cada día, estimularla para que se produzcan conexiones nuevas". Y en eso, quizás, las emociones tengan mucho que ver. Hasta hace poco, la ciencia se basaba únicamente en la genética para acercarse al cerebro. No obstante, ahora la neurología se ha aliado con la psicología para ver de qué manera nos afectan otros factores, como por ej, nuestro estado emocional, y han descubierto que desempeñan un papel esencial. Que existe una relación muy intensa entre los sentidos, la memoria y la cognición. Por ej, a medida que nos hacemos mayores, nos volvemos más olvidadizos, distraídos. En gran parte esto es así porque nuestro cerebro no procesa con tanta intensidad lo que oye o lo que ve como antes, lo que lleva a que no almacene las imágenes de nuestras experiencias tan vívida y claramente, y por tanto, nos cueste recordarlas.

Los avances en neurobiología, que se suceden a gran velocidad, gracias en buena medida al desarrollo tecnológico, están conduciendo a una mayor comprensión de la plasticidad cerebral. Y eso, coinciden en señalar los que saben, está empezando a revolucionar la ciencia e incluso la propia salud del cerebro, puesto que se están comenzando a buscar terapias basadas en la plasticidad del cerebro para tratar muchos problemas cognitivos. Esta increíble capacidad del cerebro de adaptarse a las circunstancias cambiantes puede ser de gran ayuda para estimular a las personas mayores con problemas de pérdida de habilidades cognitivas o en los primeros estadios del alzheimer para detener la progresión de su enfermedad. A los esquizofrénicos les puede ayudar a mejorar sus síntomas y a llevar vidas normales. Los músicos afectados por distonía focal (enfermedad conocida popularmente como el "cáncer del músico" y que se trata de un repentino y misterioso trastorno por el que el cerebro incorpora un error en un movimiento automatizado y bloquea la movilidad de una parte del cuerpo) pueden aprender a tocar de nuevo un instrumento sin dolor. Aquellas personas que han sufrido un infarto cerebral y han perdido habilidades pueden reaprenderlas, trazar nuevas conexiones neuronales, y volver a recuperarlas.

Cuando aprendemos nuestra materia gris nos delata, es capaz de ofrecer muchísima información sobre las cosas a las que dedicamos nuestro tiempo. Y es que, de la misma forma que cuando comenzamos a practicar un nuevo deporte, como por ej, tenis, se nos desarrollan los músculos del brazo, en el cerebro pasa algo similar. Cada vez que aprendemos algo, ya sea una lengua, un paso de baile, una palabra o una cara, se modifica; se establecen nuevas conexiones entre neuronas y cambia la intensidad entre otras.

 De hecho, es posible ver cambios físicos en nuestra materia gris con tan sólo cinco días practicando piano, por ejemplo. En Londres, un equipo de neurocientíficos realizó un experimento con los taxistas para ver y analizar esos cambios que se producen en el cerebro. En la capital inglesa, los taxistas deben aprenderse cerca de 25.000 rutas distintas para aprobar el examen para obtener la licencia de taxi. Además, cada día tienen que recordar miles de nombres de calles, qué vías están cortadas, a qué hora hay más tráfico en cada zona de la ciudad. En definitiva, tienen una memoria prodigiosa y un hipocampo mayor.

 Con técnicas de neuroimagen, los científicos vieron que este colectivo tenía el hipocampo mucho más desarrollado que un conductor cualquiera. Esta región del cerebro es la encargada de ayudarnos a recordar dónde hemos dejado las llaves del coche o cómo llegar a tal plaza. Su tarea es almacenar coordenadas. Además, los neurocientíficos se percataron de que el tamaño del hipocampo tenía también que ver con el tiempo que cada persona llevara dedicada al taxi.

 Llevaron a cabo un estudio similar con músicos. Descubrieron que, por ej los violinistas, tenían más desarrollada la parte de su cerebro que controla el movimiento de los dedos de la mano. En el córtex auditivo (en el lóbulo temporal ) , la región que procesa la música, situada muy cerca de la superficie del cerebro, a ambos lados de la cabeza, junto a las orejas, es más grande en los músicos profesionales que en el resto.

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 La sopa de letras, los crucigramas y los sudokus..  ------>

A pesar de lo que muchos creen, hacer sopas de letras no ayuda mucho a mantener el cerebro en forma ni tampoco prevenir ciertas enfermedades, como por ej el alzheimer. Pero lo cierto es que esta creencia no está sustentada por ninguna evidencia científica. Si bien las investigaciones en neurociencia que se han realizado sugieren que las sopas de letras pueden aportar dentro de un programa de entrenamiento del cerebro, por sí solas no funcionan. Las sopas de letras ayudan a mejorar nuestra fluidez verbal, que es un tipo de proceso basado en los centros del cerebro del discurso y el lenguaje. Pero sólo aquellos pasatiempos complicados, que te suponen un reto, mejoran la función cerebral. Los que son demasiado fáciles no sirven de mucho. Es importante desafiar al cerebro para que mejore y se produzcan cambios. Y si bien la fluidez es una función importante, es una entre muchas. Lo mejor para mantener nuestro cerebro en buena forma es ejercitarlo en más de un campo.


Las neuronas espejo y el deporte ------>

Las neuronas espejo, situadas en la parte frontal del cerebro, son las responsables de que aprendamos. Cuando vemos a otros realizar una acción, esas neuronas captan la información, la analizan y la almacenan, para que después podamos repetir esa acción. Se ha descubierto que cuando nos imaginamos haciendo algo, se activan las mismas neuronas que cuando realmente lo hacemos; eso quiere decir que el cerebro sigue aprendiendo, por lo que la práctica mental puede resultar eficaz e influir -sutilmente, claro- en nuestra respuesta a la hora de jugar al tenis o al fútbol o de patinar o de cualquier deporte. En este sentido, además, se han llevado a cabo experimentos con ratones y ratas y se ha visto que su hipocampo, encargado de la memoria y el aprendizaje, está influenciado por el deporte. Cuando los roedores hacían ejercicio, tendían a crearse neuronas nuevas en su hipocampo, algo que no ocurría en aquellos animales que apenas semovían.

Aunque su estudio se inicio hace poco másde diez años, desde mucho antes se sospechaba que el cerebro tenia algún mecanismo que nos permitía conocer lo que otros seres sentían. Este grupo que mas tarde se llamo "neuronas espejo" descubiertas por el equipo de Giacomo Rizzolatti en 1.996 en una investigación con primates. Según sus propias palabras:"Las células cerebrales no sólo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente con contemplar a otros hacerlo, también se activaban". Se les llamó neuronas espejo o especulares. En un principio se pensó que simplemente se trataba de un sistema de imitación. Sin embargo, los múltiples trabajos que se han hecho desde su descubrimiento, algunos publicados en Science la semana pasada, indican que las implicaciones trascienden, y mucho, el campo de la neurofisiología pura. El sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Su potencial trascendencia para la ciencia es tanta que el especialista Vilayanur Ramachandran ha llegado a afirmar: "El descubrimiento de las neuronas espejo hará por la psicología lo que el ADN por la biología".

Vilayanur S. "Rama" Ramachandran es un neurólogo conocido por su trabajo en los campos de la neurología de la conducta y de la psicofísica. Actualmente es director del en:Center for Brain and Cognition, profesor en el departamento de psicología y de la currícula de neurociencias en la Universidad de California, San Diego, y profesor adjunto de biología en el Instituto Salk de Estudios Biológicos.

Los primeros trabajos de Ramachandran fueron sobre la percepción de la visión, pero es más conocido por sus experimentos en neurología de la conducta, los cuales, a pesar de su aparente simplicidad, han causado un profundo impacto en la forma en la que pensamos sobre el cerebro.

 Richard Dawkins le ha llamado "El Marco Polo de la Neurociencia", y Eric Kandell le bautizado como "el Paul Broca moderno".


Mecanismos de compensación ---->

La plasticidad cerebral también sirve para compensar deficiencias, como la sordera, o la pérdida de alguna función, como ocurre en ocasiones tras un infarto cerebral o un accidente. En estos casos, los científicos han visto que el cerebro tiene la capacidad de reajustarse a las nuevas necesidades. Así, en las personas sordas, el córtex auditivo, en lugar de activarse y responder a las señales sonoras, como ocurre en los oyentes, se concentra en la lectura labial. Richard Haier, profesor emérito de la Universidad de California y neurocientífico, estudia esta plasticidad cerebral en hombres y mujeres. Este experto ha hallado que no todos los cerebros funcionan de la misma manera y que el cerebro masculino y femenino tienen formas distintas de llegar al mismo punto. Para Haier, "conocer estos caminos diferentes será importante para la rehabilitación de pacientes con lesiones cerebrales o con daños causados por impactos frontales, así como de ancianos cuyo deterioro podamos frenar con una reestructuración del cerebro". Así, conociendo cómo funciona cada cerebro, los neurólogos podrían aprovechar su capacidad de adaptación para estimular esas conexiones y restituir funciones.


Espero no liar a quien lea esto con tantos nombres. Ya intento vincularlos o explicar algo de cada persona pero sería tarea de titanes. Así que solo doy unos datos.

Buen  domingo.

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2 Octubre 2009

L´atrophie corticale postérieure

L'atrophie corticale postérieure (ACP) est un syndrome clinique caractérisé par des difficultés visuelles complexes, d'apparition progressive, associées à une atrophie des régions corticales postérieures, habituellement en rapport avec des lésions de nature dégénérative [1-4]. C'est une affection relativement rare qui s'inscrit dans le cadre des atrophies focales progressives. L'âge moyen de début des troubles est de 60 ans et l'installation d'un tableau démentiel plus global s'effectue en moyenne cinq ans après l'apparition des troubles perceptifs visuels. La première description d'une atteinte visuelle progressive a été rapportée par Pick en 1902 [5], mais c'est Benson qui a isolé le premier, en 1988, le cadre nosologique de l'ACP [1], à partir d'une série de cinq patients qui présentaient tous une démence progressive dont le symptôme initial avait été une agnosie visuelle, accompagnée d'un ou de plusieurs éléments du syndrome de Balint (paralysie psychique du regard1, ataxie optique2 et simultagnosie3) et du syndrome de Gerstmann (troubles du schéma corporel tels qu'une indistinction droite-gauche ou une agnosie digitale, associés à une agraphie et une acalculie), ainsi que d'une aphasie transcorticale sensorielle. La mémoire, le jugement et la conscience des troubles étaient relativement préservés chez ces patients jusqu'à un stade avancé de la maladie. Pour Benson, les symptômes qu'il décrit sont homogènes, spécifiques et suffisamment différents de ceux de la maladie d'Alzheimer ou d'autres maladies neurodégénératives pour que l'ACP soit considérée comme un véritable syndrome clinique et que soient proposés des critères diagnostiques (tableau 1).

Tableau 1 Résumé des symptômes de l'ACP et de leur chronologie, adapté de Benson et al. [2].Table 1. Summary of PCA symptoms and their chronology according to Benson et al. [2].

Symptômes neuro-comportementaux

Rapporté dans l'évolution de l'ACP

Troubles visuo-constructifs

Précocement

Agnosie environnementale

Précocement

Acalculie

Précocement

Anomie

Précocement

Alexie

Précocement

Agraphie

Précocement

Syndrome de Gerstmann

Précocement

Syndrome de Balint

Précocement

Amnésie

Tardivement

Anosognosie

Tardivement

Comportement

Adapté

Points clés

  • La spécificité de l'atrophie corticale postérieure (ACP) réside dans la présentation clinique des patients caractérisée par une atteinte visuelle corticale.
  • Il existe deux formes distinctes d'ACP. La forme dorsale est caractérisée par un syndrome de Balint et/ou un syndrome de Gerstmann, une alexie, des troubles dans la réalisation de gestes symboliques et/ou d'habillage. La forme ventrale se manifeste par une agnosie visuelle pouvant concerner tous les types de stimuli.

Après avoir abordé la présentation clinique de l'ACP et discuté rapidement des principaux diagnostics différentiels, nous évoquerons les spécificités de l'ACP dans différents examens complémentaires et les résultats des études anatomopathologiques publiées dans la littérature. Nous terminerons cette revue du sujet par la présentation d'un cas clinique d'ACP qui a comme particularité de présenter une atteinte isolée de la voie ventrale de la perception visuelle (sans atteinte de la voie dorsale), tableau rarement décrit.

Tableau clinique de l'atrophie corticale postérieure

Plaintes des patients

Les difficultés rapportées par les patients atteints d'ACP et leur entourage sont souvent peu explicites. De plus, un patient n'ose pas forcément exprimer qu'il confond les objets entre eux, qu'il rate la main qu'on lui tend ou les objets qu'il tente de saisir. Lorsqu'ils se plaignent, la plupart disent « mal voir », voir « plus flou qu'avant ». Paradoxalement, un patient peut rapporter mieux percevoir les objets lointains que les objets proches ou les objets de petite taille que les objets de plus gros volume. Peuvent être également décrites des difficultés de lecture ou d'écriture, ou encore des maladresses pour saisir ou utiliser des objets. Les plaintes sont analogues à celles des patients qui présentent une agnosie visuelle à la suite d'un accident vasculaire [6]. Le parcours habituel de ces patients passe par une consultation ophtalmologique qui ne permet pas d'expliquer les troubles. Toutefois, une exploration fonctionnelle de la vision est indispensable avant toute évaluation neuropsychologique afin d'exclure un trouble visuel périphérique qui expliquerait à lui seul les difficultés perceptives. Cette exploration permet la mesure de l'acuité visuelle du patient mais également la mesure de sa sensibilité au contraste, de son champ visuel et de sa vision stéréoscopique [7]. Cependant, ce type d'exploration nécessite quelques adaptations pour être réalisé par un patient présentant une ACP. Par exemple, l'acuité visuelle, qui reflète la capacité à discriminer les détails fins d'un objet dans le champ visuel, est traditionnellement mesurée à l'aide d'une épreuve de lecture de lettres. Or, cette épreuve peut être échouée, non pas à cause d'une faible acuité, mais du fait d'un déficit de reconnaissance des lettres. Pour éviter cet écueil, Vighetto [7] préconise la mesure de l'acuité visuelle à l'aide de « réseaux » présentés sur une plage rectangulaire formée alternativement de bandes noires et blanches d'égales largeurs. Cette procédure mesure la plus petite fréquence spatiale (la plus petite largeur des bandes) permettant de percevoir l'alternance des bandes blanches et noires. Une conversion arithmétique permet alors d'estimer l'acuité visuelle du patient à partir de la mesure de la fréquence spatiale.

Les patients présentant une ACP peuvent également être amenés à consulter un psychiatre devant la normalité des examens ophtalmologiques, en particulier pour prendre en charge des troubles de l'humeur qui peuvent découler de la conscience d'un déficit qu'ils n'arrivent pas à comprendre. C'est le plus souvent après ces étapes que les patients sont adressés en neurologie. À ce moment, ils sont relativement conscients de leurs troubles visuels, même s'ils ne peuvent généralement pas élaborer de plainte spécifique [3].

Il existe peu de données qui permettent de décrire la présentation clinique de ces patients au stade initial de la maladie car ils sont rarement observés à ce stade, comme c'est le cas pour la patiente que nous présentons à la fin de cet article. Le cheminement des patients jusqu'à la consultation neurologique est la cause du délai qui existe entre le début des troubles et le diagnostic d'ACP. Il peut donc être utile de disposer d'une série de questions à poser lorsque l'on suspecte une ACP, comme l'a proposé Croisile [8], afin d'explorer différents secteurs des activités de la vie quotidienne (vision, utilisation d'objets, saisie d'objets, utilisation de la voiture, calcul, lecture, écriture, dessin, etc.) pour mettre en évidence le syndrome cognitif (agnosie visuelle, prosopagnosie, ataxie optique, désorientation topographique, simultagnosie, etc.). Concrètement, il s'agit, par exemple, de demander au patient s'il se perd dans un environnement connu, s'il voit mieux les objets lorsqu'il s'éloigne d'eux, s'il peut manquer un objet à saisir ou encore s'il tâtonne devant lui pour le trouver et le saisir. Il peut être également pertinent de savoir s'il a du mal à retrouver sa voiture sur un parking, s'il lui arrive de se tromper de véhicule ou bien s'il raye souvent sa voiture et celle des autres. Pour l'écriture, les questions portent sur la fréquence des fautes d'orthographe et sur la réalisation graphique des lettres, ainsi que sur l'espace laissé entre les lettres ou entre le texte et les marges. En ce qui concerne la lecture, il faut rechercher s'il a l'impression que les lettres sont floues ou le deviennent lorsqu'il les fixe longtemps, s'il se trompe de ligne lors du passage à la ligne suivante ou s'il lit plus facilement les petites lettres que les grosses.

Tableau clinique

Les études de séries de patients [2-15] ont permis d'isoler certains signes prédominants comme l'avait déjà suggéré Benson en 1988. Une première façon d'appréhender les déficits est de décrire l'ensemble des signes cliniques qui sont les plus fréquemment rapportés. À un niveau descriptif, des éléments du syndrome de Balint sont les plus fréquents [3], mais très peu de patients ont un syndrome de Balint complet. La simultagnosie, présente seule ou avec d'autres éléments du syndrome de Balint, en est le signe le plus commun.

Des éléments du syndrome de Gerstmann ont été documentés, avec une acalculie comme signe le plus fréquent, mais là encore très peu de patients présentent un syndrome de Gerstmann complet [3]. Toutefois, même s'ils sont absents ou discrets dans les phases précoces de l'ACP, les différents aspects du syndrome de Balint et du syndrome de Gerstmann apparaissent et progressent en général avec l'évolution de la maladie.

D'autres travaux, dont l'étude princeps de Benson, mettent en avant la présence d'une agnosie visuelle, principalement aperceptive4, concernant les objets, les visages et les couleurs. Par ailleurs, il semble que les cas d'ACP dont le symptôme majeur réside dans la présence d'une agnosie visuelle évoluent plus lentement dans le temps que les autres formes. Toutefois, même si elle est absente dans les phases précoces de la maladie, l'agnosie visuelle est fréquemment décrite dans l'évolution des troubles. Les symptômes peuvent également comprendre une héminégligence visuelle et, selon certains auteurs, une hémianopsie latérale homonyme [16].

Un tableau d'aphasie est également souvent présent. Les difficultés progressives affectant le langage oral comprennent la présence de paraphasies, de conduites d'approche et de troubles de la compréhension ; la répétition demeure, quant à elle, le plus souvent intacte. Ce tableau évoque celui d'une aphasie transcorticale sensorielle, mais l'étude de McMonagle et al. [9] a mis en évidence une atteinte des processus de répétition avec la description de tableaux d'aphasie de conduction ou d'aphasie de Wernicke. Avec la progression de la maladie, la plupart des patients ont une perte de leurs capacités de lecture (alexie) et d'écriture (agraphie). La plupart du temps, l'alexie et l'agraphie tendent même à progresser rapidement dès les stades initiaux de la pathologie. Une étude de groupe récente [9] met en avant l'alexie comme symptôme majeur de l'ACP comparativement à la simultagnosie, à l'ataxie optique ou à toute autre perturbation du langage.

Plus rarement, il peut exister dans les ACP une désorientation environnementale au stade initial de la maladie, les patients se perdant dans les lieux familiers, ce qui devient d'ailleurs rapidement très péjoratif pour leur autonomie.

Les troubles de la réalisation des gestes symboliques, l'apraxie constructive et l'apraxie d'habillage sont également très fréquents. L'apraxie constructive est définie comme l'impossibilité de copier, de tracer ou de dessiner une figure géométrique avec également des difficultés à analyser les formes et la longueur des lignes. L'apraxie d'habillage est plus rare dans les phases précoces de l'ACP, mais dans l'évolution du trouble, ce désordre devient plus invasif et problématique pour l'indépendance des patients.

S'ils sont absents dans les phases précoces, la plupart de ces signes cliniques apparaissent au cours de l'évolution de la maladie, avec l'installation d'un tableau plus global, associé à une méconnaissance des troubles. La survenue d'illusions ou d'hallucinations visuelles n'est pas rare. La présence d'un syndrome de Capgras (ou illusion des sosies, c'est-à-dire l'incapacité de reconnaître une personne en croyant que la vraie personne a été remplacée par un double, un imposteur), d'un syndrome de Fregoli (fausses reconnaissances de plusieurs personnes sans ressemblance comme étant la même personne) ainsi que le signe du miroir (impression de percevoir un étranger lorsque le patient se regarde dans un miroir) ont également été décrits [9, 17].

L'approche de Ross et al. [10] ne propose pas seulement une analyse descriptive des troubles, mais plutôt de regrouper les ACP au sein de deux grands tableaux spécifiques selon le type d'atteinte des voies corticales de la perception visuelles, ventrales ou dorsales. La forme la plus fréquente des ACP concerne une atteinte de la voie de la perception visuelle dorsale (encore appelée voie occipito-pariétale ou voie du « où » [12, 13]). La voie dorsale est impliquée dans la détection de la localisation et des déplacements des objets dans la préparation des mouvements. Cette forme d'ACP est liée à une atteinte bipariétale ou à une atteinte occipito-pariétale. Elle se manifeste par des signes témoignant d'un dysfonctionnement pariétal, tel que des éléments d'un syndrome de Balint et/ou d'un syndrome de Gerstmann, une alexie et la présence des troubles des gestes symboliques et/ou d'habillage.

La voie ventrale (voie occipito-temporale ou voie du « quoi ») est impliquée dans l'identification et la reconnaissance des objets, des visages, des couleurs et de l'écriture. Les formes d'ACP ventrale sont beaucoup plus rares [9] et la clinique oriente plutôt vers la présence d'une agnosie visuelle initiale pouvant concerner tous types de stimuli, c'est-à-dire les objets, les lettres et les mots (alexie sans agraphie), les visages (prosopagnosie) ou les lieux (agnosie environnementale). Cette sémiologie est observée en cas d'atteinte occipitale ou occipito-temporale.

Toutefois, quelle que soit la présentation initiale, l'évolution se fait fréquemment vers une ACP globale, associant les deux types de symptômes, c'est-à-dire ceux qui sont associés aux atteintes de la voie dorsale et de la voie ventrale.

Une autre distinction a été proposée par Aharon-Peretz et al. [11] qui suggèrent qu'il existe dans l'ACP deux sous-types cliniques, en particulier à la phase initiale : une forme avec manifestations apraxiques prédominantes et une deuxième forme dans laquelle les troubles visuo-spatiaux sont au premier plan. Dans les deux cas, l'imagerie par HMPAO-Spect met en évidence des hypoperfusions pariéto-occipitales, bien différentes des images habituellement observées dans la maladie d'Alzheimer typique (c'est-à-dire des hypoperfusions temporo-pariétales).

Évaluation neuropsychologique

L'évaluation des fonctions visuelles s'effectue en différents temps. Tout d'abord, il faut s'assurer qu'il n'existe pas de déficit sensoriel primaire dans la modalité visuelle grâce à une exploration fonctionnelle de la vision et, plus particulièrement, que le champ visuel et l'acuité visuelle sont normaux, ce qui est le cas de la patiente dont nous rapportons l'observation. Puis, il faut évaluer spécifiquement le traitement spatial des objets et le traitement perceptif. Le traitement spatial des objets est évalué par des tâches de préhension, de poursuite de cible ou des tests neuropsychologiques tels que des épreuves de jugement d'orientation de lignes ou de comptage de points dans un espace en deux dimensions. Dans le cas d'une atteinte perceptive, il faut vérifier que le trouble de la reconnaissance est limité à la seule modalité visuelle et qu'il ne peut être expliqué par une autre atteinte cognitive. Enfin, en se référant à un modèle cognitif du traitement perceptif visuel [18, 19], l'évaluation tente de définir l'atteinte cognitive responsable de la symptomatologie clinique. Pour ce faire, il faut effectuer une évaluation des processus perceptifs précoces puis, s'il n'y a pas d'altération de ce niveau, une évaluation des processus perceptifs intermédiaires et, si les deux précédents niveaux de traitement sont respectés, il faut alors tester les processus perceptifs tardifs et l'accès aux représentations structurales stockées et sémantiques.

Diagnostics différentiels

Il est habituellement aisé dans la pratique clinique de distinguer une maladie d'Alzheimer (MA) d'une ACP car ces deux pathologies présentent des caractéristiques cognitives bien spécifiques. Comparativement aux patients présentant une MA, les tests visuo-perceptifs, visuo-spatiaux et les praxies constructives sont significativement plus altérés chez les patients souffrant d'une ACP [20]. À l'inverse, les difficultés de mémoire épisodique sont largement prédominantes dans les cas de MA [20]. En revanche, l'évaluation de l'attention, des capacités d'initiation et de conceptualisation ne montre pas de différence significative [9]. Les troubles du langage ne sont pas spécifiques. Dans ces deux pathologies peuvent être décrites des aphasies fluentes, non-fluentes ou anomiques mais il existe une prédominance des altérations précoces des tâches de lecture et d'écriture dans les ACP. Pour ces dernières, le début des troubles est également plus précoce et les patients sont relativement conscients de leurs difficultés.

D'autres tableaux peuvent être plus difficiles à distinguer sur le plan clinique. C'est notamment le cas de la dégénérescence cortico-basale (DCB) qui, elle aussi, associe des difficultés visuo-perceptives, visuo-spatiales et apraxiques. Le début unilatéral des signes est, dans ce cas, un argument important en faveur du diagnostic de DCB. Une leucoencéphalopathie multifocale progressive (LEMP) peut également être discutée, mais ici le caractère très rapidement progressif de la symptomatologie chez un sujet immunodéprimé va faire rechercher le virus JC et établir le diagnostic. Plus difficile peut être la différenciation avec les formes particulières de maladie de Creutzfeldt-Jakob (MCJ) (forme de Heidenhain) dans laquelle les troubles visuels sont prédominants et il faut savoir en rechercher les caractéristiques : évolution plutôt subaiguë, existence de complexes périodiques sur l'électroencéphalogramme, anomalies IRM en séquences FLAIR avec des hypersignaux des noyaux gris et du ruban cortical et surtout dosage de la protéine 14-3-3 dans le LCR. Plus rarement, le diagnostic clinique peut se discuter avec une maladie à corps de Lewy (MCL), surtout lorsque dans l'évolution apparaissent des hallucinations visuelles et des signes extrapyramidaux [3].

Examens complémentaires

L'imagerie cérébrale anatomique indique une atrophie focale ou asymétrique des régions pariétales et/ou occipitales avec un élargissement des ventricules et des sillons corticaux dans les régions pariéto-occipitales et un respect relatif des régions frontales et mésiotemporales. Mais l'atrophie n'est pas toujours évidente au stade débutant de la maladie. En argumentant sur cette absence d'atrophie évidente dans une série de cas dont la présentation clinique était assez typique, Renner et al. ont proposé, en 2004, le terme de « dysfonctionnement cortical postérieur progressif » plutôt que celui d'ACP [12]. Ce terme ne sera pas repris dans la littérature car, même en l'absence d'atrophie, le tableau clinique des ACP va dans le sens d'une atteinte fonctionnelle et histopathologique des régions postérieures du cortex.

L'imagerie cérébrale fonctionnelle montre des anomalies occipito-temporales prédominantes avec la présence d'une hypoperfusion ou d'un hypométabolisme cérébral des régions pariéto-occipitales [21, 22], et ceci même en l'absence d'une atrophie corticale focale en imagerie cérébrale anatomique [2], quelquefois plus prononcée dans l'hémisphère gauche [21, 23] ou dans l'hémisphère droit [24].

Anatomopathologie

La question suscitée par la plupart des travaux concernant les ACP porte sur la nature histopathologique des lésions rencontrées dans les ACP et sur les liens existants entre l'ACP et la MA. S'il n'y avait pas d'examen anatomo-pathologique dans l'étude princeps de Benson, il existe actuellement de nombreux travaux qui décrivent, dans la plupart des cas d'ACP, la présence de lésions de type Alzheimer (plaques séniles et dégénérescences neurofibrillaires [25-27]), mais avec cependant une distribution atypique des lésions, qui respectent relativement les structures hippocampiques et prédominent dans les régions pariéto-occipitales [5, 13]. Ceci a amené certains auteurs à classifier l'ACP comme un sous-groupe de la MA et à parler de « variante visuelle de la maladie d'Alzheimer » [23, 28, 30] plutôt que d'une entité autonome. La différence histopathologique entre MA et ACP reposerait donc sur la distribution des lésions. Plus rarement, l'examen anatomo-pathologique de patients qui avaient présenté un tableau clinique d'ACP a montré la présence de corps de Lewy, d'une gliose sous-corticale, d'une maladie de Creutzfeldt-Jakob ou d'une DCB [5, 12, 28-31]. Ainsi, dans l'étude de Renner et al. [12], sur 21 patients autopsiés, 13 avaient des lésions de MA, 2 associaient MA et corps de Lewy, 1 associait MA et maladie de Parkinson, 1 patient avait une MCL, 2 une DCB et 2 une MCJ. Cette hétérogénéité histopathologique suggère que le terme de « variante visuelle de la MA » ne devrait pas être utilisé car bien que nettement plus fréquentes, les lésions de type Alzheimer ont une distribution atypique et ne sont pas les seuls processus anatomopathologiques identifiés dans les tableaux d'ACP. Malgré cette variabilité histopathologique, la présentation clinique des troubles reste assez constante, homogène et spécifique comme le décrivait déjà Benson [1]. L'ACP est donc actuellement considérée comme une entité nosologique distincte des autres affections neurodégénératives de par son tableau clinique spécifique, la distribution de ses lésions et malgré son hétérogénéité histopathologique [32].

L'observation

Présentation

Madame HL, âgée de 60 ans, droitière, ancienne gérante d'un magasin, se présente à notre consultation mémoire en mai 2006. Elle est célibataire et vit seule en appartement.

Lors du premier entretien, elle se plaint de difficultés pour détecter les lettres et de ne plus pouvoir lire. Elle dit écrire parfaitement bien, mais sans toutefois pouvoir se relire. Elle rapporte également voir les personnes plus « foncées » qu'elles ne le sont réellement et de voir les objets en « surbrillance ». Cette patiente dit ne plus reconnaître les personnes qu'elle connaissait auparavant ou des membres de sa famille, mais ce problème disparaît lorsqu'elle entend leur voix.

Madame HL se décrit comme très autonome et ne se plaint ni de difficultés de mémoire, ni d'attention. A la retraite, elle s'occupe activement de sa mère. Elle se rend fréquemment au domicile de celle-ci pour lui donner ses traitements ce qui l'oblige à traverser Paris en transport en commun sans rencontrer de problème. Elle dit reconnaître les boites de médicaments à administrer à sa mère uniquement grâce à leurs couleurs.

Sur le plan comportemental, Madame HL est très difficile à canaliser pendant l'entretien et la passation des tests neuropsychologiques. Elle consulte principalement pour améliorer son état et elle est très demandeuse d'une prise en charge rapidement efficace de ses difficultés visuelles. Toutefois, elle comprend mal l'utilité d'une évaluation neuropsychologique détaillée qui pourrait servir ensuite à définir au mieux un programme de rééducation cognitive, si cela s'avère possible. Impatiente, elle ne vient pas à toutes les consultations et de ce fait son bilan manque d'exhaustivité. Au niveau thymique, elle se dit plutôt triste mais sans que de réels affects dépressifs n'aient pu être objectivés lors de l'évaluation psychiatrique.

Bilan neuropsychologique (tableau 2)

Evaluation du traitement visuo-perceptif

Aucun des objets présentés à cette patiente n'est identifié par le canal visuel, alors qu'elle les reconnaît instantanément lorsqu'ils sont présentés dans une autre modalité sensorielle (audition, olfaction ou toucher). Elle a d'ailleurs tendance spontanément à vouloir saisir les objets à identifier. L'évaluation des processus perceptifs précoces montre d'importantes difficultés qui ne paraissent pas être expliquées par des troubles sensoriels visuels au vu de la normalité des examens ophtalmologiques. Les caractéristiques élémentaires des formes ne peuvent être extraites des images, Madame HL est dans l'impossibilité de réaliser les épreuves de jugement « même-différent » des formes simples de la Birmingham object recognition battery (BORB) [33], les tests de détection de formes et de lettres incomplètes de la Visual object and space perception battery (VOSP) [34] ou encore d'autres épreuves de jugement ou d'appariement de formes simples. Elle dit ne rien percevoir lorsque les planches des tests lui sont présentées. Toutefois, sur incitation verbale, elle déduit que lui sont présentées des feuilles blanches mais selon elle, rien n'y serait inscrit. Différentes tâches d'identification d'objets réels, d'images en noir et blanc ou en couleurs ont été impossibles à effectuer par la patiente. Une analyse de ses capacités visuelles a été menée sur la base d'un relatif consensus qui existe actuellement pour distinguer six formes différentes d'agnosie visuelle en fonction de l'étape de traitement interrompue dans le processus d'identification tel qu'il est formalisé par les modèles de reconnaissance de type structural (voir à ce sujet le modèle d'Humphreys et Riddoch [18, 19]). Madame HL semble perturbée pour réaliser des traitements perceptifs de bas niveaux liés à l'extraction des caractéristiques élémentaires de la forme comme les bords, les coins, les courbes, etc. Cette atteinte caractérise, selon le modèle d'Humphreys et Riddoch [18], une agnosie de la forme qui est l'agnosie la plus sévère. L'agnosie de la forme ne se distingue de la cécité corticale que par la préservation de l'acuité visuelle et la perception de la couleur. Par ailleurs, le modèle du traitement perceptif visuel étant hiérarchique, il n'est donc pas utile de tester les autres aspects du modèle car ils seront obligatoirement altérés.

Le traitement des visages a été évalué par un test d'appariement de visages (Facial recognition test record [35]), une épreuve d'identification des expressions faciales (visages d'Ekman [36]), et d'identification de visages célèbres. Toutes ces épreuves sont massivement perturbées, Madame HL ne peut que répondre au hasard, alors qu'elle n'a aucun mal à reconnaître son clinicien référent dès qu'il lui parle ou qu'il vient à sa rencontre dans la salle d'attente. Cette dissociation comportementale est habituellement rapportée chez les patients présentant une prosopagnosie.

La lecture de mots ainsi que l'identification de lettres isolées sont impossibles, alors que les épreuves de dictée de mots réguliers, irréguliers ou de logatomes sont relativement bien réalisées, aussi bien par écrit que sur épellation, mais la lecture de ces mêmes mots est ensuite impossible. Madame HL présente donc une alexie sans agraphie.

Au total, l'atteinte des traitements perceptifs précoces rend compte d'une agnosie de la forme qui concerne tous les types de stimuli visuels tels que les objets, les images, les visages ou les lettres. En revanche, la perception des couleurs et de certaines textures est relativement préservée.

Tableau 2 Examen neuropsychologique de Madame HL.Table 2. Neuropsychological examination of Mrs HL.

Tests

Score

Seuil/Norme

Fonctionnement cognitif global

   

MMSE

16/30

< centile 1

Traitements visuo-perceptifs

   

Visual Object and Space Perception Battery

   

Perception d'objets

   

Test de détection de formes

Impossible

15/20

Test des lettres inachevées

Impossible

16/20

Test des silhouettes

Impossible

15/30

Birmingham Object Recognition Battery

   

Appariement de longueur

Impossible

24/30

Appariement de taille

Impossible

23/30

Appariement d'orientation

Impossible

20/30

Position d'une lacune

Impossible

27/30

Identification de formes simples (triangle, carré, rectangle, ovale)

1/4

 

DO-80

Impossible

 

Discrimination vivant/non-vivant sur images

3/6

 

Dénomination d'objets réels

   

Sur entrée visuelle

0/10

 

Sur entrée tactile

10/10

 

Sur entrée auditive

3/3

 

Sur entrée olfactive

3/3

 

Facial Recognition Test Record Form

Impossible

37/54

Identification de visages célèbres et inconnus

Impossible

 

Identification d'expressions faciales (visages d'Ekman)

2/10

 

Langage

   

Set Test d'Isaacs

   

15 secondes

21

Centile < 10

60 secondes

49

Centile < 10

Logatomes

10/10

 

Epellation de mots

   

Réguliers

5/5

 

Irréguliers

5/5

 

Logatomes

4/5

 

Reconstitution de mots sur épellation

   

Réguliers

3/5

 

Irréguliers

3/5

 

Logatomes

2/5

 

Identification de lettres

0/6

 

Lecture de phrases

Impossible

 

Dénomination de couleur

16/20

 

Traitements visuo-spatiaux

   

Visual Object and Space Perception Battery

   

Perception spatiale

   

Dénombrement de points

Impossible

8/10

Discrimination de positions

Impossible

18/20

Test de barrage de lignes

Impossible

 

Test de barrage de symboles

Impossible

 

Tâches de suivi de cible

Parfait

 

Tâches de préhension d'objets dans l'espace

Parfait

 

Praxies

   

Praxies idéomotrices

   

Gestes symboliques

5/5

 

Gestes mimés monomanuels

5/5

 

Gestes mimés bimanuels

4/5

 

Imitation de gestes sans signification

1/5

 

Praxies constructives

   

Dessins de copie

Impossible

 

Dessins de mémoire (fleur, vélo, pendule, maison)

1/4

 

Fonctions exécutives

   

Similitudes (WAIS-R)

4/19

10 ± 3

Mémoire

   

Orientation temporo-spatiale (MMS)

9/10

 

Empan de chiffres endroit

6

Moyenne : 6 ± 1,3

Empan de chiffres envers

3

Moyenne : 5 ± 0,9

Mémoire logique (MEM-III)

   

Mémoire logique I

9/19

10 ± 3

Mémoire logique II

7/19

10 ± 3

Pourcentage de rétention

76 %

 

Questionnaire sémantique

74/78

 

Evaluation du traitement visuo-spatial

Il n'existe pas d'éléments du syndrome de Balint (même s'il est difficile d'évaluer la présence d'une simultagnosie face à l'importante agnosie de la forme) ou du syndrome de Gerstmann. L'appréciation du mouvement, la poursuite de cible dans l'espace et la préhension des objets sont tout à fait respectées.

Au total, il semble donc que les traitements visuo-spatiaux et l'appréhension de l'espace ne sont pas atteints, ce qui suggère l'intégrité fonctionnelle de la voie visuelle dorsale. En revanche, il existe un trouble majeur de l'identification visuelle qui concerne tous les types de stimuli visuels (objets, images, visages et lettres), ce qui atteste d'une atteinte de la voie visuelle ventrale.

Evaluation du langage

Le langage spontané de Madame HL est informatif et cohérent. Les épreuves testant le langage en situation dirigée mettent en évidence un abaissement des capacités de fluence verbale au Set Test d'Isaacs [37]. Il existe également une alexie de bas niveau avec une atteinte du traitement perceptif. La reconstitution de mots est possible sous épellation, mais Madame HL est incapable de se servir du feedback visuel lors de l'écriture, il n'existe donc pas d'agraphie.

Evaluation des praxies

La réalisation de gestes symboliques et de pantomimes d'objets mono ou bimanuels est normale. L'imitation de gestes est en revanche impossible. Les praxies constructives, évaluées à l'aide de la réalisation de dessins de mémoire, sont altérées (cf. exemples présentés dans la figure 1).

Evaluation des fonctions exécutives

L'évaluation des fonctions exécutives de Madame HL révèle un ralentissement cognitif (cf. toutes les épreuves en temps limité sont altérées), un trouble de la conceptualisation (cf. l'épreuve des similitudes la WAIS-R [38]) et de la mise en place de stratégies de recherche en mémoire à long terme (cf. le Set Test d'Isaacs [37]).

Evaluation de la mémoire

Madame HL ne présente pas de désorientation temporo-spatiale. Ses capacités de mémoire de travail sont déficitaires (épreuve des empans). Au niveau de la mémoire à long terme verbale, les performances obtenues aux rappels d'histoires logiques de la MEM-III [39] indiquent une consolidation fragile des informations nouvelles à long terme observée en situation de rappel différé. En revanche, la mémoire sémantique, évaluée à l'aide de questionnaires verbaux concernant les attributs perceptifs et fonctionnels d'objets vivant ou manufacturés, apparaît préservée (tableau 2).

Examens complémentaires

Madame HL a comme antécédents significatifs un diabète de type II. L'examen neurologique est sans particularité, elle n'a aucun déficit moteur, ses réflexes tendineux sont normaux et symétriques, l'oculomotricité est normale. Il n'existe pas de syndrome extrapyramidal.

Madame HL avait déjà réalisé de nombreux examens ophtalmologiques lors de son arrivée à la consultation neurologique, qui étaient tous normaux ; en particulier il n'existait pas d'anomalie du champ visuel, seule une rétinopathie diabétique non-proliférante débutante au niveau des deux yeux a été objectivée, mais elle n'est vraisemblablement pas assez importante pour expliquer la plainte et les performances neuropsychologiques de cette patiente. Fait intéressant, le compte rendu de l'examen ophtalmologique met en avant la discordance qui existe entre les résultats quasi normaux de l'examen et les plaintes visuelles de la patiente.

L'IRM encéphalique (figure 2) confirme la présence d'une atrophie essentiellement corticale prédominant dans les régions occipitales, plus importante à droite qu'à gauche et intéressant plus particulièrement le gyrus lingual supérieur O5, le gyrus fusiforme O4 et le gyrus occipital inférieur O3.

Conclusion

De nombreuses études ont porté sur la description des ACP, elles ont toutes confirmé et étendu les théories et observations originales de Benson. Ainsi, Mendez et al. ont proposé en 2002 [2] de nouveaux critères diagnostiques cliniques et pathologiques des ACP associant une plainte visuelle, une installation insidieuse et une progression graduelle des troubles, des déficits visuels complexes prédominant à l'évaluation clinique (éléments du syndrome de Balint, agnosie visuelle, apraxie d'habillage et désorientation environnementale) sans trouble visuel sensoriel. Peuvent être également présents, une alexie, des éléments du syndrome de Gerstmann et une apraxie idéomotrice. L'imagerie cérébrale anatomique montre des anomalies principalement localisées sur les régions occipito-temporales avec un respect relatif des régions frontales et mésiotemporales. Une discussion des critères diagnostics de Mendez et al. a été proposée par Tang-Wai et al. en 2004 [3] pour qui la présence d'une anomalie du champ visuel ne permet pas de rejeter le diagnostic d'ACP.

Mais quels que soient les critères utilisés, la spécificité de l'ACP réside donc dans la présentation clinique des patients et les troubles spécifiques caractérisant une atteinte visuelle corticale.

L'examen neuropsychologique de notre patiente met en évidence de façon prépondérante une agnosie de la forme, ainsi qu'une prosopagnosie et une alexie essentiellement de bas niveau avec une atteinte du traitement perceptif, alors que la reconnaissance des couleurs est par comparaison relativement préservée, ainsi que l'ensemble des aptitudes visuo-spatiales testées. Ce tableau clinique suggère une atteinte relativement isolée de la voie visuelle ventrale. À cette sémiologie, se rajoutent une méconnaissance modérée de ses difficultés et la présence de déficits dysexécutifs et mnésiques au second plan marquant probablement l'évolution de la maladie. L'IRM encéphalique révèle une atrophie des régions occipitales et pariétales postérieures. Ce tableau est en accord avec les critères diagnostiques de Mendez et al. [2] et souligne l'intérêt de distinguer deux formes distinctes d'ACP, l'une dorsale et l'autre ventrale comme l'ont proposé Ross et al. [10]. Bien que moins fréquemment rencontré dans la littérature, le cas clinique de Madame HL montre que la forme ventrale peut également être observée en pratique clinique.

Références

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3 Victoroff J, Ross GW, Benson DF, Verity MA, Vinters HV. Posterior cortical atrophy. Neuropathologic correlations. Arch Neurol 1994 ; 51 : 269-74.

4 Tang-Wai DF, Graff-Radford NR, Boeve BF, Dickson DW, Parisi JE, Crook R, et al. Clinical, genetic and neuropathologic characteristics of posterior cortical atrophy. Neurology 2004 ; 63 : 1168-74.

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27 Ross SJ, Graham N, Stuart-Green L, Prins M, Xuereb J, Patterson K, et al. Progressive biparietal atrophy : an atypical presentation of Alzheimer's disease. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1996 ; 61 : 388-95.

28 Levine DN, Lee JM, Fisher CM. The visual variant of Alzheimer's disease : a clinicopathological case study. Neurology 1993 ; 43 : 305-13.

29 Vargas ME, Kupersmith MJ, Savino PJ, Petito F, Frohman LP, Warren FA. Homonymous field defect as the first manifestation of Creutzfeldt-Jakob disease. Am J Ophtalmol 1995 ; 119 : 497-504.

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32 Tang-Wai D, Mapstone M. What are we seeing ? Is posterior cortical atrophy just Alzheimer's disease ? Neurology 2006 ; 66 : 300-1.

33 Riddoch MJ, Humphreys GW. Birmingham Object Recognition Battery. Hove, Hillsdale : L. Erlbaum Associates, 1993.

34 Warrington EK, James M. The Visual Object and Space Perception Battery. Bury St. Edmunds : Thames Valley Test Company, 1991.

35 Benton A, Van Allen M, Hamsher K, Levin H. Test of Facial Recognition Manual. Iowa City : Benton Laboratory of Neuropsychology, 1983.

36 Ekman P. Pictures of facial affect. Palo Alto : Consulting Psychologist Press, 1976.

37 Isaacs B, Kennie AT. The Set test as an aid to the detection of dementia in old people. Br J Psychiatry 1973 ; 123 : 467-70.

38 Wechsler D. Manual for the Wechsler Adult Intelligence Scale-Revised. New York : Psychological Corporation, 1981.

39 Wechsler D. Echelle clinique de mémoire de Wechsler- 3e édition. Paris : ECPA, 2001.

1 Incapacité pour le malade d'orienter son regard dans son champ visuel périphérique alors que les mouvements oculaires automatico-réflexes sont normaux.

 

 

 

   

 

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