RESILIENCIA
Avanza el estudio de la resiliencia, la capacidad de encajar adversidades y superarlas
La palabra, derivada del latín 'resilire', significa rebotar, y aplicada a la psicología es la suma de flexibilidad, resistencia, adaptación y recuperación del ser humano.
Los habitantes de países occidentales no abandonan este mundo sin antes haber afrontado, por término medio, dos serias adversidades que pusieron en peligro su integridad física o mental. Así lo cuantifican estudios epidemiológicos del último lustro. La capacidad para resistir es algo que ponemos a prueba diariamente: en el trabajo, en casa, en el barrio. La sociedad moderna, con retos y/o trampas, nos exige grandes dosis de adaptación, y que salgamos indemnes, ahora se sabe, depende de nuestro particular manejo de un fenómeno: la resiliencia.
Qué significa? Es la capacidad humana de encajar, resistir y superar las adversidades. La palabra, derivada del latín resilire, significa rebotar, y aplicada a la psicología es la suma deflexibilidad, resistencia, adaptación y recuperación del ser humano. Charles Darwin aseguraba en El origen de las especies (1859) que "no son los más fuertes de la especie los que sobreviven ni los más inteligentes. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios".
En esa dirección apunta el psiquiatra y profesor de la Universidad de Nueva York Luis Rojas Marcos en su último libro -"el que más tiempo me ha llevado"-, escrito tras ocho años de investigación: Superar la adversidad (Espasa). "Quise hacer este estudio no para saber por qué se rinden o perecen las víctimas de desgracias, sino por qué hay tantas que luchan y sobreviven", detalla el hombre que dirigió durante siete años el mapa de salud de Nueva York. Unas sociedades fomentan la resilencia más que otras. "En EE.UU. se glorifica más que en España la capacidad del individuo de luchar contra adversidades y sufrimiento y en España, en cambio, se tiene más apoyo familiar, resignación y creencia en fuerzas mayores".
Los seis pilares de la resiliencia.
Los expertos han identificado seis rasgos identificativos de las personas con más resiliencia: tienen conexiones afectivas ("la mayoría de los supervivientes de desgracias dicen que una clave para sobrevivir fue pensar en una persona a la que se sienten unidos"), funciones ejecutivas ("la introspección, el autocontrol, la energía para tomar decisiones ayudan a no tirar la toalla"), centro de control interno ("sentir que controlas tu vida y no depositas esperanzas sólo en la suerte, fuerzas espirituales o terceras personas").
autoestima, pensamiento positivo ("no incompatible con la capacidad de evaluar ventajas e inconvenientes") y motivos para vivir ("se alimentan de pasiones, no de instintos").
Razones para continuar.
Los cuatro motivos más frecuentes para querer vivir, según estudios de varias universidades estadounidenses y europeas, son: experimentar el amor en sus diversas facetas, tener una misión o deber moral, la determinación de no rendirse ante la adversidad y el propio miedo a la muerte. Nadie se libra de las desgracias. Algunas son previsibles, como la pérdida de seres queridos; otras, insospechadas, como un desastre natural, y son estas últimas las que suelen plantear un reto emocional mayor. Con ellas hay más resiliencia porque no existe el sentimiento de culpa. Lo que más acrecienta el estrés es la incertidumbre futura, especialmente en nuestra época. Para luchar contra ella los estudios americanos y europeos proponen la misma solución: creer que el azar no es un enemigo. El destino, los malos caprichos -como les llamaba Voltaire- de la suerte nos pueden ayudar a conseguir metas en las que ni siquiera pensamos.
Las mujeres, más resiliencia. ¿Existe una lectura de género de la resiliencia? Parece que también. En todas las etapas de la vida, más hombres que mujeres mueren prematuramente en situaciones estresantes o traumáticas. "La mujer tiene más capacidad de superación, y el hombre tiende a exponerse más a situaciones de peligro. Ellas, más partidarias de conciliar y protegidas por el efecto reductor del colesterol de los estrógenos , suelen perecer más tarde. Viven siete años más que ellos". Y otro dato: aunque la ansiedad y la depresión se diagnostican más en mujeres, tres veces más hombres que mujeres se quitan la vida. ¿Razones? Según el estudio, "ellos son más impulsivos, menos tolerantes al sufrimiento crónico y más reacios a buscar ayuda profesional".Aunque la genética también favorece la tendencia a la resiliencia, Rojas Marcos concluye con una reflexión extraída de sus casos clínicos: "La inmensa mayoría de los humanos no sólo no tiramos la toalla, sino que celebramos la vida hasta el final. Al afrontar adversidades, lo más común es superarlas".
ORÍGENES (donde yo empecé a oir el término resiliencia...) ![]()
El neurólogo, psiquiatra y psicoanalista Boris Cyrulnik, nacido en Burdeos, Francia, en 1937, es una de las mayores autoridades mundiales en el estudio de los traumas infantiles. Profesor de la Universidad de Var, responsable en el Hospital de Tolón de un grupo de investigación en etología clínica ciencia del comportamiento que, en lo que hace al humano, lo cuenta entre sus fundadores, Cyrulnik ha trascendido el ámbito académico y sus libros alcanzan difusión mundial (de Los patitos feos se han vendido centenares de miles de ejemplares).
El eje de su trabajo es el concepto de resiliencia, que expresa la capacidad de resistencia al sufrimiento y de superación de los traumas psíquicos por parte de los seres humanos, una cualidad que él mismo puso en juego cuando, a los seis años de edad, logró huir del campo de concentración nazi en el que pereció toda su familia y debió enfrentar después duras experiencias en su tránsito por diversos orfanatos.
Tomó el término de la psicóloga estadounidense Emmy Werner, que lo utilizó de manera metafórica en un artículo que publicó en 1982, titulado "Niño vulnerable pero no vencido". Ella siguió a doscientos niños de Hawai sin familia, sin escuela, víctimas de agresiones sexuales y extremadamente pobres. Treinta años después comprobó que el veintiocho por ciento de ellos habían aprendido a leer sin escuela, tenían un oficio y familia. No habían muerto, no eran criminales, no eran neuróticos ni padres maltratadores. Entonces dijo: tienen algo que enseñarnos, es la resiliencia
La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.
En la visión de Cyrulnik la resiliencia significa un mensaje de esperanza "porque en psicología nos habían enseñado que las personas quedaban formadas a partir de los cinco años. Los niños mayores de esa edad que tenían problemas eran abandonados a su suerte, se les desahuciaba y, efectivamente, estaban perdidos. Ahora las cosas han cambiado: sabemos que un niño maltratado puede sobrevivir sin traumas si no se le culpabiliza y se le presta apoyo". La historia explica el presente pero nunca cierra el futuro.
Pilares de la resiliencia: a partir de esta constatación se trató de buscar los factores que resultan protectores para los seres humanos, más allá de los efectos negativos de la adversidad, tratando de estimularlos una vez que fueran detectados. Así se describieron los siguientes:
Autoestima consistente. Es la base de los demás pilares y es el fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por un adulto significativo, "suficientemente" bueno y capaz de dar una respuesta sensible.
Introspección. Es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro. De allí la posibilidad de cooptación de los jóvenes por grupos de adictos o delincuentes, con el fin de obtener ese reconocimiento.
Independencia. Se definió como el saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas; la capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Depende del principio de realidad que permite juzgar una situación con prescindencia de los deseos del sujeto. Los casos de abusos ponen en juego esta capacidad.
Capacidad de relacionarse. Es decir, la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas, para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros. Una autoestima baja o exageradamente alta producen aislamiento: si es baja por autoexclusión vergonzante y si es demasiado alta puede generar rechazo por la soberbia que se supone.
Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.
Humor. Encontrar lo cómico en la propia tragedia. Permite ahorrarse sentimientos negativos aunque sea transitoriamente y soportar situaciones adversas.
Creatividad. La capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia.
Moralidad. Entendida ésta como la consecuencia para extender el deseo personal de bienestar a todos los semejantes y la capacidad de comprometerse con valores. Es la base del buen trato hacia los otros.
Capacidad de pensamiento crítico. Es un pilar de segundo grado, fruto de las combinación de todos los otros y que permite analizar críticamente las causas y responsabilidades de la adversidad que se sufre, cuando es la sociedad en su conjunto la adversidad que se enfrenta. Y se propone modos de enfrentarlas y cambiarlas. A esto se llega a partir de criticar el concepto de adaptación positiva o falta de desajustes que en la literatura anglosajona se piensa como un rasgo de resiliencia del sujeto
El Dr. Cyrulnik es Director de Enseñanza de la Universidad de Toulon, Francia. Neuropsiquiatra, psicoanalista, etólogo francés y uno de los mayores exponentes en el mundo de la teoría y práctica de la Resiliencia.


patyesasi dijo
INTERESANTÍSIMO, gracias por compartir.
un saludo
20 Febrero 2010 | 08:16 PM